Paris Hilton olvida la prisión y se 'reencuentra' en Hawai

La rica heredera ha vuelto en el maravilloso archipiélago a su rutina: playa, compras y diversión

Por fin todo ha vuelto a la normalidad en la vida de Paris Hilton. La heredera más conocida del planeta se está reconciliando con el mundo en Hawai donde disfruta de unas vacaciones tras los veintitrés días que ha pasado en prisión.

Paris llegó a Maui el pasado viernes. Al principio, intentó pasar desapercibida llevando una larga peluca morena, como no lo consiguió, decidió seguir siendo la Paris de siempre. Divertida, amante de la buena vida, con máxima dedicación a ir de compras y encantada de conocerse y de que la conozcan. Su éxito se debe a sus admiradores y lo sabe y lo potencia. Durante su tarde de compras iba seguida por una nube de papparazzi que lejos de molestarle, le adulaban con su presencia. Claro que mucho mejor fue el loor de multitudes que tuvo en la playa. Paris se puso un original bañador de ganchillo negro con la parte central tejida en punto más amplio dando sensación de rejilla y se dejó fotografiar con todos los bañistas que se acercaron a saludarla, y no fueron pocos. Cuando tuvo un ratito de tranquilidad, aprovechó para demostrar que también sabe coger olas sobre la tabla de surf. Después volvió a las compras.

La publicación TNZ ha dado a conocer los gastos de la reclusa 9818783, el número con el que Paris era identificada en la prisión de Lynwood, California. Al parecer, se gastó unos 100 euros en una semana para comprar comida y cosméticos en la cantina y en la tienda de la cárcel. Compró, sobretodo, alimentos entre ellos, treinta raciones de caldo de pollo, cinco de noodles también de pollo, siete magdalenas, diez chocolatinas, cacahuetes con caramelo, cinco bolsas de pretzels (un tipo de bollo salado con forma de lazo) además de café y té. Para estar más guapa, adquirió un delineador de ojos en color marrón.

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