Brooklyn, Romeo y Cruz Beckham, los mejores hinchas de su padre

David quiso que ellos también fueran protagonistas en su gran noche blanca y salieron al campo junto al resto de los jugadores

Sólo ellos se alegraron tanto como su padre, David Beckham, de la victoria del Real Madrid frente al Mallorca que daba al equipo blanco la Liga. Brooklyn, Romeo y Cruz (sobretodo los dos mayores) sufrieron cuando el Mallorca se adelantó en el marcador, vibraron con los tres goles del Madrid y aplaudieron sin pausa, sobre todo, como no, a su padre. Al final tuvieron su recompensa, David los sacó al campo y dio con ellos la vuelta al césped del Santiago Bernabeu.

Los tres niños habían sido preparados por su padre y sabían lo que se jugaban. Llegaron al campo con su madre, Victoria, su abuela paterna, Sandra y los actores Tom Cruise y Katie Holmes. En esta ocasión no siguieron el partido desde un palco sino desde los asientos situados detrás del banquillo para estar más cerca del papá. Los tres niños parecían clones de su archifamoso papá. Los tres se habían rapado el pelo, tal y como lo lleva ahora David, y los tres iban vestidos con la equipación del Madrid e idénticas botas que su padre. La diferencia aparecía en el dorsal. Por supuesto llevaban el número 23 y sobre él, el nombre, que era Daddy (Papá) para que no olvidaran a quién tenían que animar.

Brooklyn, de ocho años, y Romeo, de cinco, se lo pasaron en grande mientras que Cruz, de sólo dos años, no parecía entender mucho lo que sucedía a su alrededor. Cuando llegó el momento de dar la vuelta al campo, David fue rápidamente a buscar a sus hijos para que disfrutaran con él de esta experiencia única. Primero cogió a Brooklyn que fue andando sobre el techo del banquillo para llegar a los brazos de su padre. Como hermano mayor que es, le tocó ayudar a David a la hora de recoger a los pequeños. El siguiente fue Cruz que David pasó a los brazos de Brooklyn y después salió Romeo. El jugador madridista liberó a su hijo mayor de dar la vuelta con Cruz en brazos y fue él quién lo cogió tras soltar a Romeo. Brooklyn estaba eufórico y rápidamente se ató la bandera del Real Madrid al cuello como había hecho su padre con la de la selección inglesa. Los tres niños disfrutaron de lo lindo y sin duda hoy han tenido que ser las estrellas de su colegio.

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