Rocío Carrasco recuerda a su madre en un emotivo discurso

El auditorio de Sevilla ha cambiado su nombre por el de Rocío Jurado

La emoción de Rocío Carrasco en el homenaje que Sevilla le brindó a su madre, Rocío Jurado, no dejó indiferente a ninguno de los presentes. Rocío hija no había acudido a las últimos actos celebrados en recuerdo de su madre, fallecida la madrugada del pasado uno de junio. Deshecha por el dolor había optado por recluirse en su casa de las afueras de Madrid, junto a su novio, Fidel Albiac, y sus hijos, Rocío y David, y permitiendo sólo las visitas de los más íntimos.

Este fin de semana, sin embargo, Rocío sacó fuerzas de flaqueza. Hizo un esfuerzo considerable y preparó, con la ayuda de un profesor amigo, un discurso lleno de emoción en la reinauguración del auditorio La Cartuja de Sevilla, que desde ahora se llama Auditorio Rocío Jurado. "Mi madre- dijo Rocío- amaba Sevilla, una ciudad donde nunca se sintió extraña, donde tenía la otra orilla de su familia, un mar de cariño y donde nunca le faltó un piropo ni un amigo, un cariño y un amor que se llevó tatuados en la piel".

La cantante de Chipiona inauguró esta sala de conciertos el 7 de septiembre de 1991 con su espectáculo Rocío de luna blanca. Desde entonces, esperaba que, como se le había prometido, recibiera su nombre. La trágica enfermedad que se la llevó evitó que pudiera ver este deseo hecho realidad aunque a lo que ella tanto esperaba no faltó ninguno de los suyos. Estuvieron todos: su viudo, sus hijos, sus hermanos, sus cuñados y sus sobrinos. La familia hecha una piña -a pesar de las continuas habladurías sobre desavenencias- como también lo estuvieron durante los casi dos años de dura lucha contra la enfermedad de la artista.

Rocío Carrasco y su novio, Fidel Albiac; José Ortega Cano con sus hijos, José Fernando y Gloria Camila; Gloria Mohedano con su marido, José Antonio, y sus tres hijas, Rocío, Gloria y María Eugenia; Amador Mohedano con su esposa, Rosa Benito, y su hija, Rosario o Chayo, el nombre con el que ha debutado artísticamente. "Hoy -decía Rocío- ha sido un día muy especial y emotivo, un acto del que ella estará muy contenta, aunque estamos con el corazón un poco herido porque nos hubiera gustado que le pusieran su nombre al auditorio en vida, pero no ha podido ser".

De fondo sonaba el himno de Andalucía en la voz, como no, de La más grande, Rocío Jurado, y entre los asistentes, rendidos admiradores de la chipionera universal como la Duquesa de Alba, María Teresa Campos, muy amiga y gran apoyo de Rocío hija, Curro Romero y su esposa, Carmen Tello.

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