Carmen Janeiro: 'Jesulín echó a Humberto de Ambiciones por hablar mal de su mujer'

—Pero, Carmen, echar de casa a un hermano no es ninguna tontería.
Jesús está nervioso con todo esto, lo mismo que mi cuñada.
—En ocasiones, una tontería ha dado lugar a un gran problema.
Te repito que esto pasará cuando todo se calme, porque mi hermano Humberto, el pobre, llora, porque no le gusta nada lo que está sucediendo.
—Mira que han pasado cosas fuertes en tu casa y nunca te he visto emocionarte como ahora.
Porque...¡Yo qué sé! Me da pena que a Jesús, que tanto lucha y ha luchado con los toros, la separación de mis padres y luego lo de su accidente, le pase esto ahora también.
—Desafortunadamente, las desgracias nunca vienen solas, como se suele decir.
Yo le he dicho a María José: «Tú has cometido un error y pagarás por ello, pero será lo que un juez dictamine y no un "juicio popular"». ¿Comprendes?
—El sumario ya se ha hecho público.
Sí, y se ha visto que está implicada en los delitos de cohecho, tráfico de influencias y falsificación. Pero repito que tendrá que ser el juez quien la juzgue. Eso sí, espero que no tenga que ir a la cárcel.
—Dime cómo tu madre está asimilando todo esto.
Mi madre, la pobre, no dice nada. Sufre y llora. Lo único que quiere es que no le pase nada a María José, porque la considera como a una hija.
—Ya hay quien dice que todo este asunto ha deteriorado el matrimonio de Jesús y de María José.
Todo lo contrario. El problema ha reforzado su relación, aunque haya muchos que lo puedan pensar porque Jesús no fuera a la Comisaría el día que detuvieron a su mujer. Tú dime,¿a qué iba a ir si había gente tirando piedras? ¿A crear más polémica aún?
—Habrás vuelto a hablar con María José de todo esto.
Yo hablo mucho con ella.
—Y tus padres continúan sin dirigirse la palabra.
¿Mi madre con mi padre? No. ¿Sabes? El otro día, mi madre y yo nos lo encontramos. Sí señor, un encuentro casual (se ríe).
—Vaya momento.
Mis padres no se dirigieron la palabra, pero mi padre la miraba. Está claro que le gusta,¿eh?
—A lo mejor estamos a las puertas de una reconciliación.
No lo creo. Mi madre tiene claro que no volverá jamás con mi padre. Está muy dolida con todas las cosas que le ha hecho.«¡Vamos, que me quemen antes de volver con tu padre!»,me dice.
—De cualquier forma, no me dirás que no sería bonito para ti verles juntos de nuevo.
No te voy a engañar: me gustó verles juntos. Me hacía como gracia pensar:«Mira, ya estamos aquí todos otra vez ».

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