Sevilla se ha teñido de luto para dar el último adiós a Rocío Jurado. Un mes después de su fallecimiento, Rocío, 'La más grande', 'La gran señora de la copla', sigue recibiendo homenajes y muestras de cariño a lo largo y ancho del país. Esta tarde, la Catedral de la capital hispalense ha abierto sus puertas al público para celebrar un funeral por el eterno descanso de la cantante. Es la cuarta misa por el alma de Rocío Jurado, después del responso celebrado en su Chipiona natal, el funeral oficiado en la Catedral de la Almudena de Madrid y la misa celebrada en Miami.

Su familia al completo
La misa dio comienzo a las siete en punto de la tarde. Los familiares, vestidos de luto riguroso, llegaron al templo más de media hora antes de que comenzara la ceremonia religiosa en tres coches. En el primero viajaba el viudo, José Ortega Cano, su hija Rocío Carrasco y Fidel Albiac, seguidos de otro vehículo en el que viajaban los hermanos de Ortega Cano y por último, su hermano, Amador Mohedano, junto a su esposa, Rosa Benito, y sus hijos, Rosario, Fernando y Salvador.

El Cardenal de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo ofició una cálida y emotiva ceremonia en memoria de la artista, que estuvo amenizada por el coro de San Felipe Neri. Más de 2.000 personas siguieron desde el interior de la Catedral el funeral. Entre ellos, numerosos rostros conocidos, que se trasladaron a Sevilla para acompañar a la familia de Rocío Jurado en este momento tan delicado. El cantante Raphael, la diseñadora Vicky Martín Berrocal, la artista Bárbara Rey, Los del Río, la cantante María del Monte, el diestro Miguel Báez Litri, el abogado Marcos García Montes, entre otros, quisieron brindarles sus más sinceras muestras de cariño.

La Duquesa de Alba, junto a Carmen Tello y Curro Romero, también asistió al oficio religioso en memoria de Rocío. "Ha sido un día muy duro", afirmó la Duquesa, que a su vez una vez más quiso alabar la "generosidad" de la cantante: "Era buenísima".

La emoción de Rocío y Ortega
Las lágrimas se asomaron de nuevo al rostro de sus familiares en algunos momentos de la homilía. Pese a que ha trascurrido un mes de su muerte, Rocío Carrasco, no pudo ocultar el dolor por la ausencia de su madre. Ortega Cano, un ejemplo de amor con mayúsculas, se mantuvo sereno durante la misa, aunque su rostro reflejaba el dolor por la pérdida de "su gran amor". El cantante Raphael, más que un amigo para la familia, estuvo sentado al lado de Ortega Cano.
Tras el funeral, los familiares agradecieron las muestras de cariño y recibieron el pésame de numerosos sevillanos que se agolpaban a las puertas de la Catedral para despedir a 'La gran dama de la copla'. "La ceremonia ha sido muy emotiva, pero cambiaba todo por ella", estas eran las palabras de un viudo destrozado a la salida del templo, que señalaba: "Todavía no tengo los pies en la tierra".

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