Rocío Carrasco, desolada ante la extrema gravedad de su madre

Con gesto de profunda tristeza, más delgada, agotada, desolada y también, lógicamente, demacrada, así se ha visto a Rocío Carrasco en las escasas ocasiones en las que se ha separado del lado de su madre. Rocío hija, junto a su novio, Fidel Albiac, apenas ha dejado ‘Montealto’ (desde esta fatídica semana más conocida como ‘Villa Jurado’). Quiere estar con su madre, Rocío Jurado, y en los últimos cinco días sólo ha salido en dos ocasiones. La primera fue el pasado sábado cuando con un hilo de voz agradecía la preocupación que se le mostraba por el estado de salud de La más grande a la vez que repetía "está mejor. Ahí estamos".

Ayer, al salir sólo por una hora de la casa, Rocío optó por el silencio y, por otra parte, tampoco eran necesarias palabras porque su rostro era el claro reflejo de los días y las largas noches esperando la mejoría que no llega de su madre. Rocío se ha volcado en su madre, sus hijos, Rocío y David, están con su padre, Antonio David Flores, y ella, desde hace cuatro meses, sólo vive para Rocío Jurado. Conoce sus medicinas, le habla continuamente, la acaricia para que la gran artista sienta en todo momento el amor de su familia.

La mejoría esperada no ha llegado y La más grande entraba anoche en un coma más profundo, según confirmaba esta mañana su médico, Alejandro Domingo. Rocío sufrió un empeoramiento ayer tarde que hizo temer lo peor aunque finalmente su situación se estabilizó pasadas las once de la noche. Aún así, el doctor quiso pasar toda la noche junto a su paciente en la primera vez que decidía estar en la casa a esas horas cuando habitualmente la visita dos veces al día.

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