Boda de Cayetano Martínez de Irujo y Genoveva Casanova en Sevilla

La elegancia de los invitados
Los hermanos del novio fueron de los primeros en llegar. El Duque de Huéscar llegó sin Alicia Koplowitz. Le seguía Ignacio Jiménez, párroco de la iglesia de Alcalá del Río, e íntimo amigo de Cayetana de Alba. Él fue el encargado de oficiar la ceremonia. A partir de ahí, la cadeneta de invitados se hizo cada vez más glamourosa. Si no es así, cómo definir la llegada al Palacio de Las Dueñas de Paloma Segrelles, hija, en un espectacular coche de caballos; o la más discreta de la madre de Genoveva, Mariana, y su hija Denise, quien sin duda llevó un vestido con uno de los colores que más éxito ha tenido entre las invitadas: el rojo, y la de el ministro de Defensa, José Bono, junto a su esposa, Ana Rodríguez Mosquera.

A las seis de la tarde, hicieron su aparición dos de los invitados más esperados: Francisco Rivera Ordóñez (que era uno de los testigos a la boda) en el mismo coche que su hermano Cayetano. Veloces, sin apenas poderse detener por la premura, entraron en el Palacio Paloma Cuevas (tan elegante como siempre) y su esposo, Enrique Ponce; Carolina Adriana Herrera (bellísima, con un vestido color café y cierta reminiscencia a la antigua Roma muy favorecedor) y El Litri; Gema Ruiz, Lidia Bosch, y un largo etcétera. Y es que el camino hasta el Palacio de Las Dueñas pareció una auténtica pasarela donde los buenos amigos de los Condes de Salvatierra supieron que la elegancia era una nota imprescindible para un enlace muy esperado.

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