El palacio de las Dueñas, escenario de la boda de Cayetano y Genoveva

EL palacio de Las Dueñas, residencia de la duquesa de Alba en Sevilla, será el escenario de la boda de Cayetano Martínez de Irujo y Genoveva Casanova, quien, en las páginas precedentes nos comentaba que habían elegido este lugar porque preferían un sitio pequeño e íntimo para celebrar su matrimonio. La ceremonia eclesiástica se celebrará en la capilla de Las Dueñas, como dijo la bella mexicana, ante el cuadro de «su» Virgen guadalupana que la Duquesa de Alba tiene en Las Dueñas.

De todas formas, lo que sí es seguro es que el banquete nupcial se celebrará en este lugar. Un banquete al que están invitadas, entre familiares y amigos de la pareja, unas doscientas personas, algunas de las cuales vendrán desde México, Estados Unidos y Dinamarca.

Tomó el nombre de un convento vecino
El palacio de Las Dueñas, que a lo largo de los siglos ha sufrido diversas transformaciones, está considerado como uno de los más bellos ejemplos de la arquitectura sevillana del siglo XV, aunque no fue hasta el XVII cuando llegó a formar parte del patrimonio de la Casa de Alba. Inicialmente, el palacio era una casa que perteneció a la familia Pineda y que en el siglo XV compró doña Catalina de Ribera, siendo su hijo Fernando Enríquez de Ribera y Quiñónez quien quiso ampliar la casa gótico-mudéjar heredada de su madre para convertirla en un magnífico palacio renacentista que poco después llegaría a los Alba.

Las Dueñas, que toma su nombre del convento vecino del mismo nombre, llegó a los Alba en el año 1612, cuando don Fernando Alvarez de Toledo, sexto duque de Alba, se casó con doña Antonia Enríquez, que aportó al patrimonio de los Alba este bello y característico palacio sevillano. Desde el siglo XVIII, los duques de Alba viven habitualmente en el palacio de Liria, de Madrid, por lo que Las Dueñas ha pasado por diversas etapas, unas de esplendor y otras de un cierto deterioro. Sin embargo, la actual duquesa de Alba, como se sabe una enamorada de Sevilla y que pasa tanto tiempo en Las Dueñas como en Liria, le dio a este palacio la brillantez y la vitalidad de sus mejores tiempos, sin olvidar que entre sus paredes se alberga una más que notable colección artística. Los patios de Las Dueñas, especialmente el principal, poseen todas las particularidades de los típicos patios sevillanos, como el de Casa Pilatos.

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