La verdadera historia de Cayetano Ordóñez, el hombre del momento

‘Esto no tiene vuelta de hoja’
Blanca nos decía estos días después de que la madre de Cayetano, la desaparecida Carmen Ordóñez, comentara que era precisamente la modelo la que quería que su hijo se hiciera torero. A lo que Blanca nos respondía tajantemente: «Carmen sabe perfectamente que eso es mentira. Lo que sucede es que lo dijo en un momento de tensión que no le tengo en cuenta para nada... Si yo quisiera que fuera torero, seguiría con él, porque Cayetano sigue con la idea de dedicarse al mundo del toro». En resumen, la decisión de romper era algo definitivo para Blanca, que estaba segura de que no iban a volver a rehacer juntos su vida: «Estoy totalmente segura. Y por muchísimo tiempo. Tendría que dar miles de vueltas la vida. Pero estoy segura de que esto no tiene vuelta de hoja». De la unión ha quedado algo que Blanca sabe valorar perfectamente: «Lo que más valoro de mi matrimonio con Cayetano es que encontré un padre maravilloso para mi hija, Lucía. Con eso está todo pagado». (Como se sabe, Cayetano Rivera Ordóñez le dio sus pellidos a la hija de la popular modelo.)

Lo que uno vive en casa
Son muchos los que hoy se preguntan si esta aparentemente repentina vocación de Cayetano no será algo que llevaba dentro desde niño, pero que no se atrevió a manifestar ni a contar. Tal vez haya influido también el hecho de que, de pronto, su hermano Francisco dio el primer paso, lo que, de alguna manera, habría frenado a Cayetano. Este, cuando hace un tiempo le entrevistábamos, decía: «En esta familia siempre hay algo que tira de ti hacia el mundo del toro, aunque no quieras..., están los apellidos, y, más que éstos, está lo que uno vive en casa... Recuerdo que mi padre me llevaba "a cabritos", es decir, en los hombros, mientras él toreaba a la vaquilla de turno. Allí tenía que torear todo el mundo». Pasaron los años, y siendo ya torero su hermano Francisco, en ocasiones le preguntaban a Cayetano por qué él no seguía el mismo camino: «Me lo preguntaron muchas veces —nos comentaba— y yo decía que ya había uno en la familia. Después hubo un momento en que me pensaba dedidir, pero la cosa quedó tan sólo en la intención». Había durante todo este tiempo, de si... sí o si no, algo muy claro. Y nos lo decía Cayetano: «Lo que sí es cierto es que muchas veces he soñado por las noches que estaba toreando». Hoy es, como decíamos al principio, el hombre del momento: el novillero que viene levantando expectación desde su debut en Ronda. Y el joven al que le queda mucho por decir en el mundo del toro, una profesión y una dedicación por la que se ha jugado muchas cosas.

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