Eugenia y Gonzalo: las fotografías más románticas de un verano lleno de confidencias

Al parecer, la duquesa de Montoro decidió hacer un viaje relámpago rumbo a las islas Baleares para hacer a su madre cómplice de este amor que continúa. Aunque las hojas caídas prevengan de la llegada del otoño, Gonzalo Miró parece decidido a hacer de la duquesa su princesa y conducirla, como un caballero, allá donde ella le indique, ya sea en lo más recóndito de Italia, ya sea en los jardines mismos del palacio de Liria.

Ha sido un verano de confidencias e intercambios. Un verano en el que han compartido secretos en la mar y secretos en la tierra. Ya sea en Tetuán y sus alrededores, con el mágico sabor de una cultura diferente, ya sea en una de las mimadas cunas del arte clásico, Italia bella.
Parece que se han conocido bien, que han congeniado, porque han ahondado en sus coincidencias y han ignorado aquello que podía distanciarles (han sabido llevar con elegancia la presión mediática, que les ha situado durante semanas en el centro mismo de la noticia). Ni han negado ni han confirmado. Simplemente han optado por vivir.

’Eso espero’
Cuando era inminente la publicación de las fotos que confirmaban su relación, Gonzalo Miró se mantuvo firme y no soltó prenda; bueno, sí lanzó al aire palabras de «tal vez», algo a lo que se aferraron los que sabían que sí existía algo más que una bonita amistad entre ellos.
Fue a la salida del concierto de U2 celebrado el 11 de agosto pasado en el Vicente Calderón. El estaba en Madrid y ella en Marbella. Separados, pero unidos ya por un sentimiento sin palabras. Los periodistas querían saber y ellos querían callar. Mantener lo suyo en el refugio de lo privado. "Yo no voy a confirmar ni desmentir nada. Cada uno que interprete lo que quiera". De Eugenia Martínez de Irujo sólo dijo, discreto como el que más: "Es muy buena chica".
Entonces, los reporteros le comentaron que se llevaba a una de las mejores. Y no pudo evitarlo. Dos palabras se le escaparon, dos palabras que fueron percibidas por muchos como el guiño inevitable de quien se siente orgulloso de lo que está sintiendo, de por quién lo siente: "Eso espero". Luego, se apresuró a tomar la marcha atrás y aseguró que sus palabras no eran, ni mucho menos, la confirmación de su relación.
Ya se encargaron las fotografías de confirmar lo que el silencio velaba.

¿Nueva York a la vista
Ahora sólo queda preguntarse si Gonzalo Miró se aferrará a la máxima que dice aquello de que "es de sabios cambiar de opinión, mas no de valores" y rectifica sus palabras de los últimos meses: "He vendido mi casa porque no quiero que nada me ligue a Madrid de momento". O si el amor que parecen estar viviendo ambos supera distancias… Que un año no es nada. Y más si se tiene posibilidad de volar y caminar de la mano por las románticas calles de Manhattan… ¿Se irá por fin Gonzalo a Nueva York, dadas las circunstancias y el momento que están viviendo juntos?

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