ES la crónica de una separación evidente, que no anunciada. Es el final —al fin— de tantos dimes y diretes, de un morbo profusamente alimentado ante la ausencia de declaraciones de los interesados y de una unión que ya no lo era a ojos de todos. Desde hace tiempo era un secreto a voces que carecía de confirmación «oficial». Ahora hemos podido saber de fuentes de absoluta solvencia que la separación entre Alejandro Sanz y Jaydy Mitchel es una realidad. Y definitiva. En su última aparición pública en Madrid con motivo de una entrega de premios no quiso aclarar su situación. Sin embargo, días después ya tuvimos conocimiento con toda rotundidad de la situación, que no tiene vuelta atrás. Por ello, nos pusimos en contacto con la bella mexicana, que actualmente se encuentra en su tierra natal. Jaydy, después de que le confirmáramos la solvencia de nuestras fuentes sobre la realidad de su momento, sólo quiso hacer un comentario al respecto: «Ante las situaciones difíciles lo más importante es superarlas… y olvidarlas». Y en eso está. Dicen que la distancia hace el olvido, quizá por ello hace tiempo que Alejandro y Jaydy pusieron tierra de por medio. El español se quedó en Miami, mientras que la mexicana se afincó en España. Polos opuestos y polos cruzados. JAYDY, DE VIAJE HASTA SEPTIEMBRE Ahora, la modelo ha tomado la decisión de pasar fuera de España todo el verano. Se marchó rumbo a México, donde permanecerá una temporada arropada por su familia y amigos. Y luego emprenderá otros viajes con otros destinos. Eso sí, siempre acompañada por Manuela, «el amor de mi vida y la que ocupa mi corazón», como dijo recientemente. Jaydy no regresará a España hasta septiembre y cuando se enfrentará públicamente a lo que ha intentando evadir hasta ahora: que su separación es un hecho. Comenzó con una crisis, un distanciamiento, un período difícil, pero que no tenía por qué ser definitivo. Pero el exceso de trabajo, ciertas fotografías, los incesantes rumores y la distancia hicieron el resto. Lo que empezó como un período de reflexión acabó en un punto de no retorno. La pareja ha entonado el se acabó, al mejor estilo María Jiménez, y pone fin a seis años juntos. Eso sí, con la intención de mantener una relación sin hostilidades por el bien de su única hija, Manuela. RUMORES, CHISMES Y MEDIAS VERDADES Frivolizar con una separación no es de buen gusto, pero cuando se deja un vacío tan grande a la especulación no se puede evitar que se cree una polémica que da lugar a todo tipo de interpretaciones. De ahí los chismes, las medias verdades (o medias mentiras) y las habladurías, que tanto daño han hecho. Jaydy callaba, pero no otorgaba. Una confirmación a tiempo hubiera evitado muchos sinsabores que ha tenido que soportar, ya que el cantante, al otro lado del charco, no ha tenido que lidiar con los rumores. Es más, la modelo mexicana ha tenido incluso que aguantar cómo le acusaban de aprovecharse de ese «vacío», de esa tierra de nadie en la que se movía para que su caché subiera en progresión geométrica, al tiempo que ella se aferraba a su «ni sí, ni no, ni todo lo contrario». Y es que hay que decir que la relación con la prensa de esta pareja no ha sido su fuerte y siempre ha sido cuando menos difícil. Sin confirmaciones ni desmentidos, se observaba con lupa el devenir de su vida en busca de una respuesta. Ejercicios de deducciones, conjeturas, sospechas y presunciones se sucedían, a la vez que las declaraciones criptográficas de la bella mexicana, obligaban a hacer imposibles ejercicios de lectura entre líneas. Pero la conclusión era siempre la misma: no se comportaban como una pareja normal. El distanciamiento era evidente. LA TERCERA EN DISCORDIA Bien es verdad que nunca fueron un dúo al uso, empezando por su enlace, que se celebró por un rito balinés sin validez jurídica en España. A pesar de que su enlace fue simbólico, siempre se comportaron como marido y mujer, como una pareja legítimamente casada. Pero cuando se dieron su particular «sí, quiero» no hablaron y quizá por ello tampoco querían hacerlo ahora que se habían separado. Por ello, las habladurías alimentaban una liebre que saltó definitivamente en forma de imágenes del cantante navegando con una bella mujer por aguas de Miami. Se trataba de la cantante cubana Lena Burke, a quien Alejandro apadrinó musicalmente y que se convirtió en la tercera en discordia. Sus declaraciones echaron leña al fuego, que ya ardía por sí solo cuando aseguró que «ambos estamos solos» y que por ello podían vivir plenamente su «amistad especial ». El morbo estaba servido. El conocido productor musical Miguel Angel Arenas «Capi», responsable del lanzamiento de la carrera de Alejandro Sanz, además de amigo íntimo, puso la puntilla al asegurar recientemente que el cantante y la modelo «hace tiempo que no están juntos». Ríos de tinta corrían, un río que sonaba insistentemente… A todo se le sacó punta, aunque no todo fue verdad, ya que se habló incluso de un acercamiento con la cantante Shakira, con quien el cantante simplemente colaboraba. Que Jaydy no pasaba un buen momento se presumía, pero también de eso tuvimos la confirmación por el «desliz » de una agente de prensa, que quiso excusar a la modelo tras el «castigo» que sufrió por parte de los medios de comunicación —los cámaras bajaron los objetivos cuando apareció— por no hacer declaraciones y negarse a posar en una de sus comparecencias. La situación era verde y con asas, pero faltaba lo que hoy tenemos, la confirmación. FELICIDADES SIN AMOR Lo cierto es que estrategia o principios, la cosa funcionaba. Jaydy era la mujer más buscada y más reclamada… como reclamo. A pesar de que su agente aseguraba que precisamente por culpa de esta polémica su cliente perdía trabajos, Jaydy se mantuvo en su línea. El misterio crecía al ritmo que su presencia se la rifaban. De esta forma, recientemente fue elegida para amadrinar los Premios de Diseño Venus de Gillete al mejor traje de baño. El llenazo de prensa estaba asegurado. Y así fue. No obstante, la modelo se mantuvo en sus trece de no hablar claro. Jaydy jugó una vez más el despiste, pero era imposible no sacar conclusiones de sus palabras. Declaraciones como «soy feliz, aunque la felicidad no se basa en estar enamorado» o «este verano iré de vacaciones con mi hija» hablaban por sí mismas. Un océano le separaba de Alejandro Sanz, y no sólo en el sentido literal. Sin embargo, Jaydy seguía obsesionada en no hacer declaraciones sobre su vida en pareja (que no privada, ya que no ha tenido reparos en hablar, como cualquier madre, de lo más bonito de su vida, que es su hija) y la modelo entró en la peligrosa dinámica de no acabar con la tormenta de rumores, que al final provocó rayos y truenos. «LA FELICIDAD NO SE BASA SOLO EN EL AMOR» En esta última conversación que mantuvimos con la modelo antes de conocer la ruptura, Jaydy tiró por la calle de en medio: «No estoy jugando a nada y por eso no voy a entrar en este juego. Yo respeto mucho a la prensa, por eso pido el mismo respeto. Estoy feliz y estoy tranquila. Ha sido una época dura por todo lo que han dicho y por lo que escucho, pero hace mucho tiempo que no hago caso a los rumores. De hecho, ya me los tomo a risa». De hecho, en esa misma conversación comentó su intención de darle un hermanito a Manuela. «Yo digo siempre que sí, porque ser hijo único es difícil. Claro, que no tendría por qué ser con Alejandro. En una escala de felicidad de uno al diez puntuó la suya con un nueve y medio, y «lo digo con el corazón». ¿Quizá porque está enamorada? «La felicidad no se tiene que basar sólo en otra persona, se puede basar en uno mismo», respondió. Sobre su niña, que ya tiene cuatro años, comentó que su mayor deseo es que crezca «con salud y que tenga una infancia normal. Es decir, que no sea el centro de atención ». Añadió que la niña «ve bastante a su padre » y que cuando viene a España se aloja en su casa. Palabras de aparente normalidad, de las que se deduce que tanto Jaydy como Alejandro mantienen la mejor relación por el bien de su niña. «Es muy coqueta, le gusta ponerse mis tacones y quiere mis vestidos. Es una niña muy inteligente y tiene mucha imaginación. Ahora está recibiendo clases de piano tiene un gran oído musical», decía con todo el amor de madre. Jaydy nos adelantó además que en septiembre volverá a desfilar, que por ahora seguirá en la moda y que le interesa el mundo del diseño, aunque su futuro está en la interpretación. «Estoy deseando hacer otra película. Mi futuro lo veo en la interpretación, es a donde aspiro y para lo que me estoy preparando. Acabo de terminar un curso de interpretación. Fue muy duro, pero me gustó mucho. He tenido contactos con directores españoles, pero es un proceso muy largo. Desde que te dan un guión, pasas un "casting", se formaliza la oferta… También me planteo hacer alguna serie de televisión o un cameo». Sobre su carácter, lo definió como «fuerte»: «Tengo la vena de Frida Kahlo, así que tengo de todo, aunque no saco mi genio con los hombres. Sólo cuando veo una injusticia. Ahí soy capaz de sacar las uñas», concluyó con un punto y aparte, que en realidad eran unos puntos suspensivos. SIETE MESES DE «CRISIS» Desde comienzos de año se especulaba con el asunto de la ruptura. Y siete meses son muchos meses. Con motivo de los carnavales de Cádiz, en los que, profeta en su tierra, Alejandro ejerció de pregonero, tuvimos una fugaz imagen de la pareja, una confirmación de que, aunque en un momento complicado, la pareja no estaba separada, tal y como se comentaba. Poco después publicamos en estas páginas una entrevista en exclusiva con la modelo, que se desplazó a Phuket para aportar su granito de arena a los afectados por el «tsunami». Atrave- saba uno de los momentos más delicados de su vida, de los que, sin que ella hiciera la más mínima alusión a ellos, teníamos indicios y razones de suficiente entidad como para considerar que su situación personal con Alejandro Sanz, su marido, atravesaba por momentos delicados. Precisamente, el hecho de que realizara aquel viaje a Tailandia en estas circunstancias añade más mérito, sin duda, a Jaydy Mitchel, que, a pesar de todo, ha encontrado tiempo para dedicarles a quienes consideró que la necesitaban. Más tarde, en marzo, publicamos en exclusiva las que serían sus últimas fotos juntos. En aquel momento resumimos el momento con una frase: «Tan cerca, pero tan lejos», porque, aunque navegaban en el mismo barco, uno al lado del otro, se podía ver claramente que estaban a kilómetros de distancia. Desde luego, no eran la viva imagen de la felicidad. La relación se encontraba entonces, según pudimos saber, en un momento delicado, atravesaban una crisis. Precisamente en aquella ocasión comentamos que sería el tiempo el que tendría la última palabra sobre su futuro. Ahora ya la tenemos. Es un adiós. EL COMIENZO El suyo fue un noviazgo fugaz. Apenas se confirmaba su relación cuando se casaron inesperadamensaba te durante unas vacaciones en Indonesia. Entonces, Alejandro ya era un cantante de éxito internacional y Jaydy, una conocida modelo en España por su campaña para Don Algodón. Fue en diciembre de 1998, a final de año, cuando el cantante dejó la soltería en el mismo mes que cumplió los treinta. Sólo sus familias conocían su intención de casarse. Una romántica boda que ofició un monje hindú y que no tenía validez jurídica ni en España ni en México. En aquel entonces, y desde estas mismas páginas, dimos cuenta en exclusiva de todos los detalles de la ceremonia. Años después, Alejandro hablaría de esta forma de aquella boda: «El rito nos lo inventamos nosotros, aunque yo estoy tan casado como el que más. Habría que ver cómo les va a muchos que dicen que no he revalidado mi unión. Yo, cuando les vea tan felices como nosotros, entonces me creeré sus matrimonios. Mientras tanto, más vale que crean que lo mío funciona, y que lo suyo, en muchos casos, no… Hemos disfrutado mucho juntos, y he aprendido muchas cosas con ella. Está "sembrá" y es muy graciosa». ( La pareja vivía una luna de miel constante y las imágenes de plena felicidad que pudimos ver en Bali o en París (donde pasaron su luna de miel) se convirtieron en una constante. Pero esa felicidad se multiplicó con la llegada de Manuela, su primera y única hija el 28 de julio de 2001. PERIODISTA Y MODELO Jaydy Mitchel comparte sus raíces entre Estados Unidos y México, ya que su padre es norteamericano y su madre, del país azteca. Ella nació en Guadalajara (México) hace veintinueve años. Sus primeros trabajos como modelo los consiguió en Estados Unidos, país donde llegó a trabajar como redactora de revistas de moda. Y es que el periodismo es otra de sus pasiones; de hecho, llegó a estudiar dos años de esta carrera universitaria en Madrid. Dentro del mundo de la moda, uno de sus trabajos más importantes fue para Don Algodón, firma que la lanzó a la fama. Por su parte, Alejandro Sánchez Pizarro, su verdadero nombre, a los treinta y seis años ha logrado todo lo que podía soñar en el mundo de la música. La carrera de este madrileño de alma gaditana ha sido imparable, cosechando todos los éxitos imaginables. Desde que tenía siete años le comenzó a dar a la guitarra. Y así ha seguido, hasta hoy. De hecho, asegura que la música es su vida. Incluso España se le quedó pequeña para su gran carrera. Por ello, se trasladó a vivir a Miami, desde donde controla el mercado americano. Ahora se abre ante él una nueva perspectiva. Una nueva vida sin Jaydy. Alejandro no ha sido partidario de entrar en detalles sobre su actual situación sentimental. No ha querido, al igual que Jaydy, entrar en confirmaciones ni desmentidos. Se ha refugiado en la callada por respuesta. Pero no es lo mismo estar que ser ni es lo mismo estar que quedarse, que ya lo dice la clarividente letra de su canción. Ahora, trasladado a su situación, son, pero ni están ni se quedan. Que no es lo mismo. Quizá la canción que entone ahora sea otra: «Tiritas pa este corazón partío». © ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje, aun citando su procedencia.

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