María Sharapova, la bella tenista rusa que el año pasado, sin ser favorita y sin haber cumplido la mayoría de edad, venció en Wimbledon está dispuesta a repetir su triunfo. María, segura y tranquila, comentaba horas antes de su primera participación en esta competición: "Significa mucho para mí, más que ningún otro torneo. La gente, la organización, el lugar, ...todo hace que me sienta muy cómoda, como si estuviera en casa. Venir aquí me trae grandes recuerdos. Es muy emocionante porque siempre he tenido éxitos y siempre que vuelvo siento que estoy en un lugar especial".

Los doce meses que han pasado desde que se alzara con el triunfo en Londres han sido decisivos para María. Ahora ocupa el tercer lugar en la clasificación de WTA, sólo superada por la belga Justine Henin-Hardene y la americana Lindsay Davenport. Los contratos publicitarios también se han multiplicado porque María además de ser una gran tenista posee un indudable atractivo. Esta belleza y su origen ruso han sido los motivo por los que en estos meses no han faltado las comparativas con Anna Kournikova que tanto le molestan.

"Cuando empecé a jugar al tenis no era porque deseara hacer anuncios o para ser modelo. Yo no jugaba al tenis para atraer la atención o porque mi familia necesitara el dinero. Siempre he querido hacer grandes cosas y sabía que puedes soñar, desear y trabajar duro pero no todo el mundo puede ser afortunado", se defiende María. Su primer entrenador, Nick Bollitieri (otra coincidencia con Kournikova), ha defendido siempre que nada tienen que ver una con la otra. María sigue luchando día a día para demostrarlo.

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