Rocío Carrasco y Fidel Albiac, romántico fin de semana en Venecia

Concluido el romántico paseo en góndola por los canales, Rocío y Fidel se subieron a una lanchataxi rumbo a la pequeña isla de Murano, donde se encuentra la famosa fábrica de vidrio y encajes. La visita fue, sin embargo, algo corta debido a la climatología —hacía frío— y a la falta de transporte para poder regresar. A pesar de ello tuvieron tiempo para dar un paseo y hacer algunas compras. Rocío no se olvidó de sus dos hijos, Ro y David, a los que les compró unos regalos.

‘El que resiste gana’
Rocío Carrasco es una mujer que siempre ha sabido lo que quería en todo momento. En una entrevista realizada hace algunos meses, cuando todavía no le habían concedido la nulidad, declaraba: ‘El que resiste gana y yo creo que he resistido. Estoy camino de la soltería, si Dios Quiere’. Se le preguntaba también si la boda sería civil o religiosa, a lo que ella contestó:

—Primero será civil, porque queremos que sea algo muy nuestro y para nada multitudinario. Fidel y yo queremos disfrutar realmente del momento y que también lo hagan los pocos o los muchos que puedan venir a la boda. Un enlace religioso conlleva muchos más preparativos. Tendrá que pasar un tiempo para que contraigamos matrimonio, una vez tengamos la sentencia, pero, desde luego, no serán años. Rocío y Fidel siempre han conducido juntos su vida.

—Con Fidel llegó el orden a mi vida. El me dice: «Mira, Rocío, creo que esto no es así» y me explica el porqué. Entre nosotros ha habido como una mezcla, como una combustión, de la que ha surgido algo muy bueno. Rocío contaba también la razón de que Fidel siempre haya permanecido en el anonimato.

—Fidel es alguien que no pertenece a este mundo, a quien no le llama la atención este mundo. Rocío no cerraba las puertas a una nueva maternidad.

—Más adelante y cuando Dios quiera, por supuesto que me gustaría volver a ser madre. En otra entrevista publicada igualmente en estas mismas páginas, Rocío respondía a la pregunta de cuál era la mayor lección que le había dado Fidel.

—Lecciones, ninguna, sino que nos compenetramos muy bien… Fidel es una persona muy paciente y se piensa mucho las cosas antes de dar un paso. No hace nada a lo loco y todo tiene que cuadrarse un poco antes de ir adelante. Rocío también hablaba con orgullo de su madre.

—Ser hija de quien soy es un orgullo para mí y si volviese a nacer me gustaría ser lo mismo, pero no por tener un «status» o privilegio, sino por ser hija de Rocío Jurado. A su regreso de Venecia, Raquel y Fidel continuaban con su tranquila vida en su chalé de las cercanías de Madrid, en compañía de los hijos de ella. Rocío, como nuestros lectores sabrán, colabora en el programa matinal de María Teresa Campos, mientras Fidel se encarga de su negocio de hostelería, además de ocuparse de las cosas de su vida cotidiana, y, quién sabe, si ya comenzando a organizar todo lo concerniente a su boda.

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