Caroline Bittencourt, rival de Daniela Cicarelli, cuenta su expulsión de la “boda” de Ronaldo

La «no boda» entre Ronaldo y Daniela Cicarelli se podría definir como un partido en que, tras un espectáculo con prórroga incluida, acaba en un frustrante 0-0, con peleas en el campo y disturbios en la grada. ¿Y la inesperada estrella de la fiesta? Caroline Bittencourt (veintitrés años), que recibió de la novia una tarjeta roja. La modelo y Daniela fueron rivales por el amor del mismo hombre, João Paulo Diniz, una de las grandes fortunas de Brasil. Caroline acudió a la fiesta en compañía de su pareja desde hace dos meses, el empresario de São Paulo Alvaro Garnero (treinta y seis años), heredero del Grupo Brasilinvest y gran amigo del novio, a quien llama «hermano». «Recibí una invitación con derecho a ir con un acompañante. Llevé a mi novia. No esperaba que se produjese toda esta confusión. Ronaldo es mi hermano y deseo que sea feliz», nos dijo Alvaro, tratando de evitar cualquier enfrentamiento. La presencia de Caroline en la ceremonia no había sido confirmada. Pese a que su nombre no figurase en la lista de la puerta, ella entró sin problemas al integrar el grupo del que formaban parte, además de Alvaro, su hermano Mario Bernardo y Flavio Briatore el empresario de la Fórmula 1. «De repente —cuenta Caroline—, cuando ya llevábamos una hora en la fiesta, Dani vino en dirección a mí acompañada de seis vigilantes de seguridad, y dijo: "¡No quiero que esta mujer esté aquí! ¡Echenla de aquí!". Y fue andando detrás de mí con los vigilantes hasta estar segura de que había salido del castillo». Entonces, según Caroline, Alvaro fue a dejarla en el coche —un Rolls-Royce—, regresó para despedirse de Ronaldo y, posteriormente, acompañó a su novia. Si Daniela estaba preocupada ante la competencia, acabó marcando un gol en propia meta. El escándalo tan sólo ha servido para promocionar a la expulsada, cuyo caché por desfile pasó, la semana pasada, de 440 euros a 4.400, según nos confirmó Eli Hadid, director de la agencia Mega. Modelo desde los dieciséis años, Caroline es madre de Isabelle (de tres años), fruto de su matrimonio con un empresario mayor que ella. Tras el escándalo, y antes de marcharse a esquiar a Suiza, Caroline nos concedió la siguiente entrevista.
—¿Por qué no le gusta a Daniela?
—No sé, habría que preguntárselo a ella. No la conozco, tan sólo nos habíamos visto dos veces y habíamos intercambiado un «hola». No entendí nada, no se puede ser enemigo de alguien a quien no se conoce, ¿no? Jamás tuve la intención de provocar un escándalo.
—¿Sería culpa del empresario João Paulo Diniz, del que ambas estuvieron enamoradas?
—No sé... Me enamoré de Joao Paulo el año pasado y ellos ya habían terminado. Nunca hablé con él de Daniela. Ahora quiero a Alvaro, estamos muy bien juntos y somos muy felices. Estoy superenamorada. Como supongo que ella debe de estarlo de Ronaldo...
—Incluso han dicho que usted fue vestida de blanco a la boda, color reservado para las novias...
—Lo cual no es cierto. Fui con un vestido maravilloso de color dorado de Bluemarine, un regalo de Alvaro, además.
—¿Qué pensó usted de la actitud de Daniela?
—Fue lamentable. Me sentí humillada. Cuando se puso a gritar, yo no dije nada. Tan sólo le pregunté por qué se ponía así, pero ella siguió gritando que me echasen de allí.
—¿Conocía usted a Ronaldo?
—Los había visto, a él y a Daniela, en Brasil. Es como un hermano para Alvaro, era el novio y, por supuesto, le felicité por la boda.
—Entonces, ¿acaso ella sintió celos de Ronaldo?
—No lo sé...
—¿Qué tiene usted que decirle a ella?
—No soy rencorosa, deseo que sea feliz. Pero, si en mi boda viese a alguien que no me gusta, me lo guardaría para mí o, si fuese inevitable, la saludaría con toda educación. Sólo eso.
—¿La invitaría usted a su boda?
—Ronaldo es amigo de Alvaro; por lo tanto, si nos casásemos, Ronaldo sería invitado con su mujer, por supuesto.

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