Vallejo-Nágera habla en exclusiva de su ruptura con Eugenia

Está incómodo. Y mucho. No puede ocultarlo. Tampoco evita que se note. Lo airea sin ningún problema. Con espontaneidad y recelo. Precavido. Teme transgredir la línea que se ha marcado de su intimidad. Hablamos frente a frente. Su nuevo estudio-casa de Madrid es el lugar de la cita. En su barrio de siempre. Una joya arquitectónica de ático lleno de luz, donde va a hablar por primera vez de su relación —y ruptura — con Eugenia Martínez de Irujo, cansado de que todo el mundo opinara, la mayoría sin conocerle. Quiere puntualizar ciertas cosas.

«Quiero muchísimo a mi familia»
—¿Nicolás o Colate?
—Siempre me ha gustado que mis amigos me llamen Colate, pero en el trabajo me presento como Nicolás. Sin embargo, cuando se enteran de que me llaman Colate, lo usan. Por lo visto resulta pegadizo.

—Pero, vamos, que Colate para los recién llegados...
—Pues no, aunque no es una cosa que me moleste.

—Ese apodo tendrá su origen.
—Según me han contado, cuando yo era pequeño, no sé si tenía dos años o así, dije, al parecer, que no quería llamarme Nicolás, sino Colate. Y hasta hoy.

—No pareces un hombre muy apegado a tu familia.
—Quiero muchísimo a mi familia...

—Eso no quiere decir nada, Nicolás.
—Pero es un hecho, aunque sea muy independiente.
—Pero no superfamiliar.
—Sinceramente, no. Desde muy joven, como se suele decir hoy en día, siempre he ido a «mi bola». Digamos que he organizado mi propia vida.

—¿Te lo recriminaban en tu casa?
—No. Ellos saben que yo siempre he vivido en un mundo aparte, como buen piscis que soy, lo que a veces me lleva a no darme cuenta de muchas cosas.

—Con esa forma de ser te la habrán dado en numerosas ocasiones.
—Muchas, muchísimas.

«Lo complicado de la vida»
—Anda, que la vida que te ha tocado vivir siendo un piscis puro como tú, tan idealista y utópico a veces...
—Es todo complicado, la verdad. De todas formas, la vida no es sencilla para nadie.

—Y a veces nos la complicamos nosotros más.
—Eso está claro. Soy joven, tengo treinta y dos años, pero a medida que pasa el tiempo, me voy dando cuenta de lo complicada que se está poniendo la vida, o se encargan de complicárnosla.

—¿Treinta y dos años muy vividos?
—Sí, sí. Creo que he vivido de todo.

—¿Calidad o cantidad?
—Calidad y cantidad. He tenido mucha suerte en ese aspecto. Me considero un privilegiado por las cosas que he hecho, las experiencias vividas, los viajes realizados...

—Todo eso es bagaje vital.
—Desde hace unos años vengo madurando, sobre todo, cuando te pones serio y comienzas a trabajar. Antes era un poco «lo importante es vivir y pasarlo bien».

—Un poco «cabeza loca».
—Un poco, sí, pero también he sido responsable cuando he tenido que ponerme serio.

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