Sofía Mazagatos enseña por primera vez el chalé que le reclama José María González de Caldas

"Ha sido más el ruido que las nueces"
Todo parece indicar que esto va para largo, judicialmente hablando, Sofía.
Años. Y hasta que no haya una sentencia firme, yo no me marcho de esta casa.¿Sabes? Lo que más me ha dolido no ha sido la sentencia, ya que es en primera instancia, sino la forma en la que se han dicho las cosas, como queriendo decir que me iba a tener que ir a vivir debajo de un puente.
Pareces muy enfadada.
Porque ha sido más el ruido que las nueces.
Estás totalmente convencida de que las cosas son así.
Por supuesto. Todo ha sido orquestado por la misma persona, porque su afán es no dejarme respirar. Debe ser que le molesta o le duele mi felicidad y que yo sea una mujer luchadora y fuerte que se enfrenta a las circunstancias de la vida.
Dicen que el tiempo lo cura todo.
Cuando han pasado ya tantos años, el pasado te sirve para aprender y para olvidar las cosas. Porque si hubo una relación seria, como la que existió entre nosotros, y no pudo ser, pues no pudo ser, pero no vuelvas con toda la artillería al cabo de diez años. Maldito el día que ese hombre se cruzó en mi camino. Maldito.

"El último año fue horrible"
Vuestra historia comenzó en mil novecientos noventa y cinco.
No, un año antes, pero yo ya paso en esta casa la Navidad de mil novecientos noventa y cinco. Estuvimos juntos cuatro años, de los cuales, el último fue horrible. En el noventa y ocho yo me voy a Estados Unidos.
Sabes que cabe la posibilidad de que la justicia pueda algún día obligarte a dejar esta casa, Sofía.
Lo sé. Tengo mi vida bastante bien planeada, pero no quiero que se salga con la suya tan fácilmente, ni muchísimo menos.
Puede alguien decir que estés yendo de víctima.
Soy consciente de ello, pero no voy de eso. No he soltado ni una sola lágrima. Al contrario, me tomé una copa de vino cuando me enteré de la sentencia. Yo sólo estoy luchando por unos derechos que creo que me pertenecen. Yo no he hecho nada malo a nadie. Estoy muy tranquila.
Todo esto podrá afectar a tu vida personal.
No demasiado, aunque sinceramente los últimos días están siendo difíciles, porque me encuentro con llamadas y mensajes de gente que me siguen o que son familia, a los que tienes que dar una explicación. Y ahora he querido dársela desde estas páginas y desde mi casa. No tengo que ocultar nada a nadie.

La vida no acaba en una casa, Sofía.
Por supuesto que no. Por eso, mi vida no me la va a coartar una casa ni nada material. Pero, como te decía, lo que no me permite tirar la toalla tan fácilmente es que se trata de una cuestión de orgullo y de dignidad. Sólo eso.

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