El pasado sábado fallecía en Sevilla Natividad Romero Noriega, madre de Naty Abascal. Natuca, como cariñosamente la llamaba la familia, murió a los ochenta y ocho años de edad y en el momento en que se produjo el fatal desenlace se encontraba en su casa, acompañada por sus hijos.

Naty, que tras haber pasado las pasadas fiestas navideñas en Sevilla junto a su madre, sus hijos, Rafael y Luis, y sus hermanos, había regresado a Madrid para retomar sus compromisos profesionales, días antes, volvió a Sevilla en cuanto conoció la fatal noticia. Naty se mostró muy abatida, rodeada de todos sus hermanos y acompañada de sus dos hijos, que no la dejaron en ningún momento sola. Los hijos de Naty, que al igual que ella se encontraban también en Madrid, llegaron el domingo nada más enterarse de la triste noticia para asistir a la misa ‘corpore in sepulto’, que se celebró en el tanatorio de Sevilla, donde quedó instalada la capilla ardiente.

Muy afectados estaban también por el fallecimiento de su abuela, Rafael y Luis. Los dos muy unidos a su madre quisieron arroparla en estos difíciles momentos y tras la misa se trasladaron junto al resto de la familia a almorzar a un restaurante a las afueras de la capital andaluza. También muy triste estaba Ana María, la hermana gemela de Naty, que vivía con su madre y que llegó al tanatorio acompañada de su hermana Naty y sus dos hijos, Patricia y Felipe.

Tras la misa y al día siguiente tuvo lugar en el cementerio de Huelva la incineración, donde tan sólo acudieron los hijos de la fallecida y los familiares más cercanos. Fueron momentos muy duros para toda la familia Abascal-Romero y pudimos ver a Naty, completamente desolada tras darle el último adiós a su madre a la que estaba tan unida.

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