Julián Contreras hijo: 'Es falso que quisiera hacer pública la autopsia de mi madre'

A punto de cumplirse dos meses de la muerte de su madre, Carmen Ordóñez, Julián Contreras Junior se sinceró durante su paso por el programa de televisión ‘Salsa Rosa’ al que acudió este fin de semana como invitado. Su vida en los últimos meses ha estado marcada por la tragedia de perder a su madre y los rumores de mala relación con sus hermanos, Francisco y Cayetano. Tiene tan sólo 18 años, pero Julián Contreras, Junior como le suele llamar su familia, ha vivido deprisa. Ha demostrado una madurez impropia de su edad a pesar de que la vida le ha golpeado con fuerza: primero la separación de sus padres, después de los supuestos malos tratos de Ernesto Neyra a su madre, y finalmente la muerte de su progenitora.

- La muerte de su madre ha sido dura.
Ha sido duro todo. Es duro recordar cualquier momento. Hay días en los que me levanto y llamo a mi madre por teléfono. Todo esto lo tengo asimilado pero no entendido. Necesitaré bastante tiempo para asimilarlo porque han sido muchos años, muchas cosas en tan pocos años.

-¿Fue algo inesperado?
Sí. Me cogió por sorpresa. Es una parte sufrida porque por mi madre lo he dado todo. Era difícil sacarla, intentar allanarla el camino, pero era difícil, era un camino bastante indeseado por mi parte y por la suya también.

- Desde entonces han sido muchas las informaciones que se han vertido sobre tu madre
Hasta que no empezaron las olimpiadas ha sido imposible hacer el gesto de poner la televisión, ha sido insufrible. Parece ser que había muerto, pero que mi madre había matado a 500. Vengo a ciegas de lo que se ha dicho.

- Se ha llegado a decir que días antes de la muerte de tu madre habías mantenido una fuerte discusión con ella.
No había discutido con mi madre, ni estaba enfadado con ella. Cuando cumplo la mayoría de edad, decido independizarme. Esto coincide con los meses que me voy a la playa con mi padre y mi abuela. Tenía roces con mi madre porque era un poco guerrillera y siempre ha tenido esa voluntad de hacer de su capa un sayo. Yo soy todo lo contrario, y ahí venía nuestro tira y afloja. Mi madre estaba pasando unas vacaciones de la clínica y le pregunté cómo llevaba las curas. Lo de la batalla campal no sé de dónde ha salido.

- Se dijo que al llegar a casa te la habías encontrado consumiendo
Eso no es cierto. Yo vivía en esa casa. Lo que sucede es que aposté por mi madre, ella apostó sí misma. Ella tenía ese quiero pero no puedo y puedo pero no quiero. A mi madre no le dije cómo vivir su vida, porque cuando uno tiene derecho a vivir su vida como quiera.

-¿Alguna vez te ha decepcionado?
Nunca, porque nunca me he olvidado de que mi madre estaba enferma.

La noche anterior a la su muerte, ¿recibiste alguna llamada como tantos otros de sus amigos?
Es una pena que tengo. La llamé el día de su Santo para felicitarla y la última noticia que tuve fue que había visto una sofá para la casa. Al día siguiente no la llamé y unos o dos días depuse fallece. Tengo su teléfono, pero no le he encendido, porque todavía no estoy en condiciones de hacerlo. Hablan de mensajes y llamadas para dar a entender algo. Pero cuántas horas tiene la noche que hablasteis todos con ella. Dudo, porque no había motivos para que llamara a tanta gente.

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