Belén Ordóñez viaja a Tánger para recoger las pertenencias de su hermana

A pesar de todo lo dicho, aún no se sabe el resultado oficial de la autopsia que sólo será público si lo autorizan los hijos de Carmen

Días antes de cumplirse el primer mes tras la muerte de Carmen Ordóñez, que falleció el pasado 23 de julio, su hermana, Belén, ha tomado, de alguna manera, las riendas de la familia con el fin de resolver algunos asuntos y temas que la desaparecida hija de Antonio Ordóñez dejó de solucionar a causa de su inesperada muerte.

En este sentido, y aprovechando el largo puente de la Asunción, Belén Ordóñez se desplazó a la localidad gaditana de Algeciras, donde tomó un ferry para dirigirse a Tánger, ciudad —al igual que Marrakech— en la que tantas veces estuvo con su hermana. En esta ocasión, el viaje de Belén tenía un único fin: recoger y organizar las pertenencias que Carmen Ordóñez había dejado en la casa que tenía alquilada en la citada ciudad.

De luto riguroso y cubriendo sus ojos con unas gafas oscuras, Belén pasó todo el viaje como abstraída, mirando el horizonte, pensando y recordando. «Me estoy apoyando en los cuatro hijos que me han quedado (los tres de Carmen y mi hija) y en mi nieta, que son cinco. Ellos me llaman, me preguntan y, a la vez, me animan. Mi hermana me ha dejado una gran responsabilidad», manifestó Belén.

En otro orden de cosas, cabe resaltar que a pesar de todo lo dicho, que ha sido mucho, y más allá de tantas especulaciones, aún no se conoce de forma oficial el resultado de la autopsia que aclarará la causa última de la muerte de Carmen. Y, en todo caso, sólo se hará publico tal resultado si los hijos de la finada lo autorizan.

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