Isabel Preysler celebró con su hija Chábeli el segundo cumpleaños de Alejandro

«Por fin pasaremos las Navidades en España», decía Chábeli desde Nueva York, adonde había viajado, en compañía de su marido, Christian Altaba, y su hijo, Alejandro. Era el preludio de unas vacaciones familiares en España —las primeras desde que el niño viniera al mundo, en Miami en enero de 2002— en casa de Isabel Preysler y de Miguel Boyer. Y lo comentaba Chábeli, con la boca llena de ilusión, la misma con la que su madre aguardaba la llegada de su nieto. Ahora, Isabel ha posado por primera vez con su nieto, que acaba de cumplir dos años. Una celebración que Isabel ha festejado en compañía de su hija.

—Isabel, ¿qué sientes cuando te ves junto a tu hija y tu nieto?
—Una gran alegría por ver a mi hija y a mi nieto tan felices.
—Tenerle junto a vosotros aquí en España habrá sido muy emocionante, ¿verdad?
—Pienso que una casa cambia cuando hay un niño o niños pequeños. Todo se llena de alegría, de risas y de juegos. No quiero ni pensar en el vacío que va a dejar Alejandro cuando se vaya.
—Chábeli está ya convertida en toda una madre de familia.
—Sé que mi hija es muy feliz siendo madre y eso me hace muy feliz a mí también. Me parece maravilloso.
—¿En qué crees que la maternidad le ha cambiado?
—Ha madurado mucho. Tiene un gran sentido de la responsabilidad y vive pendiente de cada movimiento y cada mirada de su hijo.
—¿Ves a Chábeli en la etapa más feliz de su vida?
—Sin ninguna duda. Nunca la había visto tan bien.
—¿Puedes decir tú lo mismo?
—Sí.
—¿Te ha cambiado algo ser abuela, Isabel?
—Ha aportado muchísima alegría a mi vida, pero no creo que me haya hecho cambiar en nada. Me ha dado también la oportunidad de revivir lo que sentía cuando mis hijos eran pequeños. Todas esas emociones.

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