Ganó en 1992 el título de Miss España, cedida la corona por una jovencísima Esther Arroyo, y su vida se iluminó por un sinfín de posibilidades. Sofía Mazagatos quería triunfar no sólo en la pasarela. El mundo de la interpretación la atraía intensamente. Sin embargo, se sintió acosada por los medios de comunicación que, según ella misma, no la tomaban en serio. Así es que un día, a finales de los noventa, decidió que lo mejor era hacer la maleta, cruzar el charco y buscar formación y oportunidades en la Gran Manzana.

Volvió a España con un aire más sereno, menos añiñado y con la seguridad de que la interpretación era su camino hacia la felicidad. Mientras trabajaba junto a Arturo Fernández en la obra Esmoquín conoció al que con toda probabilidad se convierta durante el 2004 en su marido, el joven estadounidense, de origen iraní, Max Badyi. Tras un año y medio de relación, en la que han podido disfrutar de cierta privacidad, Sofía Mazagatos ha tratado de acallar los comentarios manifestando que será muy probablemente el 2004 el año en que abandone definitivamente la soltería, pero nada de fechas, ni lugares ni detalles sobre este acontecimiento tan especial para ellos.

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