Ana Aznar y Alejandro Agag, de vacaciones en Portocervo (Cerdeña)

En el verano de tercero de carrera se enamoró de un amigo de su hermano mayor: se trataba de Alejandro Agag. Se conocían desde que Ana tenía catorce años, pero fue en el verano de 2001, durante unas vacaciones familiares en Menorca, cuando los jóvenes se plantearon un proyecto común de futuro. Ana siempre fue una mujer muy responsable. Así de claro lo dejaba su madre, Ana Botella, en una entrevista publicada poco antes de la boda de Ana: «Mi hija es joven pero, a los veinte años, es ya responsable y muy madura. Sabe lo que quiere».

Su vocación siempre fue el mundo de la empresa
Por su parte, Alejandro es un economista apasionado de todo cuanto indaga. «Mi vocación inicial siempre ha sido el mundo de la empresa», ha manifestado. No obstante, Alejandro comenzó su carrera política a los dieciocho años en el ámbito de la Facultad de Cunef (Colegio Universitario de Estudios Financieros). Desde sus inicios ya se desvelaba su espíritu inquieto, producto tal vez de las diferentes nacionalidades y culturas que formaban parte de su círculo familiar. Su padre, Jeff Agag, belga de origen argelino, fue secretario general del Banco Nacional de Argelia; su madre era natural de Córdoba. Concluidas sus vacaciones en Cerdeña es probable que Ana y su marido se reúnan con José María Aznar y su familia para pasar todos juntos algunos días de este verano antes de regresar a Inglaterra, donde, como decíamos, el joven matrimonio Agag tiene fijada su residencia.

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