Mar Flores, radiante en su tercer mes de embarazo

"No es lo mismo criar a un hijo como padre y como madre que hacerlo en el seno de una familia feliz"

Hace un año, cuando Mar Flores viajó a Matagalpa (Nicaragua) para involucrarse en un proyecto de ayuda a la infancia, no le pasó por la imaginación que doce meses después estuviera esperando su segundo hijo. Tenía previsto viajar de nuevo a esta pequeña localidad del país latinoamericano, pero, dado su estado, ha preferido dejarlo para más adelante. Satisfecha con los apadrinamientos que se han conseguido en los últimos meses y con su situación personal, Mar esboza una sonrisa que muestra la plenitud que guarda dentro. Guapa, feliz y entregada a su próxima maternidad, Mar está más radiante que nunca y nos cuenta en exclusiva cómo están siendo sus primeros tres meses de embarazo.
—Hace un año que viajaste a Matagalpa y te involucraste en la creación de un centro de salud para la infancia.
—Efectivamente. El proyecto del centro de salud es a largo plazo, ya que para ello necesitamos ocho mil apadrinamientos; por este motivo seguimos trabajando para llegar a esta cifra y hacer realidad el proyecto. No obstante, con fondos recaudados de la campaña de Navidad se pudieron cubrir los gastos de envío de dos ambulancias y material clínico para el Hospital Municipal de Matagalpa. También estamos en contacto con médicos españoles para que puedan colaborar con nosotros en Nicaragua.
—¿Cuántos niños habéis logrado apadrinar?
—Hasta el momento tenemos alrededor de novecientos apadrinamientos. Es decir novecientas personas que han colaborado apadrinando un niño pagando doce euros por mes. Con la continuidad de este pago, Infancia Sin Fronteras se compromete a facilitar comida, escolarización y útiles escolares a cada niño.
—¿Mantienes alguna relación con los niños que has apadrinado?
—Sí, hemos apadrinado varios niños, con los que mantenemos contacto. Una de las ventajas de apadrinar un niño de Infancia Sin Fronteras es que los padrinos pueden conocer mediante fotos y cartas a sus ahijados. Incluso si alguien quisiera viajar a conocerlos personalmente para seguir su evolución, podrían hacerlos a través de Infancia Sin Fronteras.
—Ahora que vas a ser madre de nuevo, tendrás la sensibilidad a flor de piel y todo lo que se refiera a la infancia te tocará el corazón…
—No hace falta ser madre ni estar esperando un hijo para sensibilizarse con los problemas de la infancia. Pero sí es verdad que, en este momento, estoy, si cabe, aún más involucrada.

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