Francisco Ortiz, el hijo de Gunilla von Bismarck, un atractivo estudiante en Harvard

—Hablas fluidamente español, inglés y alemán.¿Dónde has aprendido estos idiomas tan perfectamente?
—Yo me he criado con el español. El alemán lo aprendí en un internado, en Zuoz, cerca de Saint-Moritz, y el inglés lo perfeccioné en Nueva Hampshire (Estados Unidos), antes de venir aquí a Boston, en septiembre del año 2000. —¿Con qué exactitud estás planificando tu futuro?
—Tengo una idea muy clara. Dentro de año y medio terminaré el primer ciclo de mi carrera, y luego quiero irme dos años a Hong-Kong para trabajar en un Banco o en el sector inmobiliario. Después, quiero volver a Harvard para hacer un master en Comercio y Políticas.
—Esto significa un trabajo muy duro.¿Te queda algún tiempo para ocio y deportes?
—Patino muy a menudo, y me gustan el fútbol, el tenis y el golf. Para eso siempre hay tiempo. Acabo de jugar al golf durante una semana con mi padre cuando estuvimos en Florida.
’Mis padres siempre estaban a mi lado’
—¿Sufriste mucho de pequeño cuando tus padres se divorciaron, en 1989?
- Sinceramente, nunca lo había notado. Mis padres siempre estaban a mi lado. Y realmente, hasta el día de hoy nunca han estado verdaderamente separados.
—¿Dirías que a pesar del divorcio has tenido una infancia feliz?
—Con toda seguridad. Mi padre siempre ha sido mi mejor amigo. Practicó mucho deporte conmigo y me dedicó muchísimo tiempo. Además, también me enseñó a cocinar. Lo que aprecio en mi madre es su carácter sincero y su sentido del humor. Nunca está de mal humor, ni siquiera un poco. Así, además, me imagino que tendrá que ser mi futura mujer.
—Y en cuanto al físico,¿el amor de tu vida tendrá que ser rubio?
—No. Sólo debe ser tan abierta, divertida y fiable como mi madre. Pero la verdad es que aún no tengo prisa con el amor. Sólo crearía problemas para mis planes de futuro.

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