Jon Sistiaga regresa a Madrid junto a los restos mortales de su compañero, José Couso

Jon Sistiaga llegaba anoche a Madrid, junto a los restos mortales de su compañero y amigo, el cámara de Telecinco, José Couso, que falleció en el hotel Palestine, después de que los tanques aliados dispararan contra el edificio, desde el que el cámara trabajaba grabando el avance de las tropas hacia el centro de Bagdad. Jon, un periodista curtido ya en la cobertura de conflictos, nunca imaginó que una vuelta a casa pudiera ser tan amarga. Volvía al hogar, a su refugio en Madrid, se alejaba del horror de la guerra, de los bombardeos, del polvo de las primitivas carreteras iraquíes, del humo de los edificios en llamas a causa de las bombas y misiles lanzados desde el aire, de la arena del desierto... pero nunca con tanta tristeza en el corazón, con tanta amargura. Jon Sistiaga anoche, aún estupefacto, sacaba junto a otros compañeros, el féretro con los restos mortales de su buen amigo, José Couso, que viajaron anoche desde Kuwait en un Hércules C-130 del Ejército español.

El periodismo se lleva en la sangre y es una fuerza inimaginable y pasional que nos da la fortaleza para soportar los cambios, para sacrificar momentos con nuestros amigos y familia, para trabajar jornadas marotonianas, para adaptarnos a las circunstancias cambiantes del lugar que nos encontremos... el periodismo se vive y se siente, Jon Sistiaga ha demostrado saber de qué habló. Ha cumplido con su cometido en Bagdad hasta el último día que ha permanecido en Irak, ha demostrado ser un profesional, pero también le ha tocado vivir la cara más triste del periodismo de guerra. ¡Ánimo Jon!

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