Curro Romero y Carmen Tello nos abren las puertas de ‘Bellasombra’, la casa sevillana donde vivirán tras la boda

"Esta boda nos hace muchísima ilusión"
—Y, sin embargo, se retiró sin decirte nada.
—Lo contó en una entrevista en la radio, y cuando me llamaron unos amigos para decírmelo, no me lo podía creer. Pero Curro siempre había dicho que se iría así, cuando él considerara que era el momento. Al enterarme, empecé a llamarle; no cogía el teléfono, así que me presenté en su casa. Y allí estaba en un rincón, sin hablar, bastante triste.

—¿Os hace ilusión esta boda?
—Muchísima —contesta Curro como si preguntáramos una tontería mayúscula—. Es la única forma de estar con ella en esta casa. Es que yo quiero estar con Carmen las veinticuatro horas del día. —¿Tus hijos están contentos con que os caséis por lo civil?
—Han visto que Curro ha hecho todo lo posible por tener la nulidad. Han visto que su madre está sola, que Curro me hace feliz...

—Carmen quería casarse según los principios religiosos que le han inculcado —cuenta Curro—, pero un cura amigo mío me ha dicho que Dios no condena a los seres humanos que se casan por amor.

—¿Te aburres después de haber dejado los toros, aunque tu retiro sea espléndido y feliz?
—No, qué va. Me paso los días mirando cómo crecen los árboles, corto las hojas que se van marchitando, disfruto muchísimo de esta casa, doy un pequeño paseo. Y algunas tardes voy a Triana a echar una partidita de dominó con mis amigos, antiguos banderilleros... ¿Aburrirme? Jamás.

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