Isabel Pantoja habla claro de su vida y de sus proyectos

La cantante Isabel Pantoja ha concedido al periodista Jorge Lago, de Radiolé, una entrevista en la que se sincera y desvela algunos aspectos de su vida. Por su interés ofrecemos a continuación los pasajes humanos más destacados de la misma.

—Eres, además de cantante, una mujer de negocios, con tu restaurante..., ¿cómo te va?
—Gracias a Dios me va muy bien, estoy muy contenta. Llevamos con él ya un año y un mes o dos abierto. Este año hemos abierto también el bar de copas, una tienda de souvenir, chiquitita; el parque con un minigolf...; en fin, que es un sitio muy agradable para estar y que, efectivamente, tengo que seguir trabajando para terminarlo de montar y para que algún día, cuando deje de cantar, pueda tener algo a lo que dedicarme.
—Y para dejarles algo a tus hijos también, ¿no?
—No, mis hijos, tengan eso o no, se van a quedar muy bien, de eso ya me ocupé, y no van a tener ningún problema en ese aspecto. El único problema que tendrían es que no estaría su madre, que creo que sería lo más fuerte.
—Tu último disco,«Donde el corazón me lleve», es ya casi disco de platino, se han vendido casi cien mil copias.
—Eso es de agradecer a todas las personas que ya lo tienen. Y a mi público, de verdad, que son fieles hasta la muerte:¡gracias por quererme de esa manera!

—¿Cómo ves que un artista de setenta u ochenta años tenga un novio de treinta? —Me parece fantástico, lo veo divinamente y me encanta, además, que las personas sean felices.
—¿Tu hijo y tu hija son hoy tu alegría?
—Son mi alegría los dos, pero la chica es para comértela.
—Se había hablado de compartir el escenario con una compañera tuya,Rocío Jurado.
Pues, ¡ojalá! Yo estoy dispuesta. No tengo ningún problema en cantar con Rocío, al contrario; para mí sería un honor, pero ella es la que tiene que decir sí o no. Hasta ahora nunca ha podido. Somos del mismo género, aunque somos muy distintas: ella tiene su público, yo tengo el mío. Sería una preciosidad cantar juntas, sería muy bonito. A lo mejor, cuando menos nos lo esperemos, lo hacemos. Claro que sí.
—Hablando de otra cosa,¿te vas a casar o no te vas a casar?
—No, casarme no me voy a casar. Yo vivo ahora muy bien. Ya me casé, ya cumplí y ahora que se casen otras que no se han casado nunca, ¿no?
—Tienes cuarenta y seis años y estás plena de juventud y de facultades, ¿te has propuesto alguna vez: voy a cantar hasta dentro de tanto tiempo o hasta esta edad? En otras palabras, ¿te has propuesto una meta o te dejas llevar por el «Dios dirá»?
—¿Sabes qué pasa? Soy una persona muy inquieta y muy «negocianta», me gusta meterme en muchísimos líos, y una vez que te metes en los líos, tienes que salir y, para salir, tienes que trabajar para ganar dinero, para pagar y todas esas cosas. Ahora estoy pendiente de unas cositas en Marbella. Quiero montar un negocio de complementos de señora. Voy a sacar mi marca con ropa mía, algo distinto a Cantora y la hostelería. Quiero hacer una serie de negocios para el día que me vaya, para dedicarme a ellos y no estar en mi casa quieta y engordar y todas esas cosas...¡Y estoy escribiendo un libro de cocina!
—¿En tu libro vendrá el pollo a la Pantoja?
—Claro. Va a ser muy bonito, va a gustar. Es de recetas, de anécdotas, con fotos mías y de cosas graciosas y simpáticas que me han ocurrido en la vida.
—¿Has pensado también en escribir tu vida, tu biografía?
—No, eso no tiene precio, eso es mío. Si acaso, algún día, sí se lo dejaré grabado a mis hijos para que ellos lo saquen cuando yo ya no esté aquí.

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