Camila Naranjo: 'Humberto Janeiro es un caballero y un amigo muy especial. Nada más'

—¿Usted le ve atractivo? ¡No nos irá a decir que es un Paul Newman!
Camila Naranjo se echa a reír.
—No. Pero tiene algo que no tienen muchas personas. Yo he tratado a mucha gente y debo decir que Humberto es una persona muy educada, muy atenta. A mí me encanta su forma de ser, su simpatía...

—También se dice que hay ‘otra’; es decir, se le relaciona con otra señora de un pueblo cercano a éste.
—Sí, lo he oído, pero yo ahí no entro: es su vida... y no tengo ningún compromiso con él. Además, ya he dicho que cuando le conocí era —es— un señor casado. Y las únicas veces que puedan haberme visto con él ha sido por cuestiones de trabajo, ya que le he acompañado a ver, por ejemplo, terrenos... Y siempre me ha tratado con muchísimo respeto. Siempre que he estado con él me he sentido una mujer respetada.

—Y a partir de ahora, ¿qué van a hacer ustedes, es decir, Humberto y usted?
—Pues es una situación delicada. Sobre todo, creo que para él. Pero yo, si tengo que acompañarle a ver un terreno —cosa que, desde que ha salido todo esto, no se ha dado—, pues, por mi parte, estoy dispuesta a ir, porque es mi trabajo. Ahora, lo que él vaya a hacer no lo sé.

—¿Se imaginaba usted en algún momento que iba a surgir esta historia?
—Hombre, si le empiezan a poner primero fama de donjuán, pues sí que te lo puedes esperar todo.

—Por cierto, usted habrá oído y leído que es una persona que tenía dominada a su familia...
—Sí, lo he oído, pero eso no me lo creo, porque sencillamente no es cierto. Lo único que sé, y lo deduzco por lo que he hablado con él, es que Humberto es un padrazo. Y lo sé de cuando me ha hablado de ellos.

—¿Le ha hablado alguna vez de su mujer? ¿Le ha dicho si se llevaba bien con ella o si tenía problemas?...
—Jamás. De su vida privada ni me ha dicho nunca nada ni yo se lo he preguntado. Es su vida... y punto.

—¿Qué es, en concreto, para usted Humberto Janeiro? ¿Cómo le considera?
—Una persona estupenda, un amigo muy especial, por el que siento mucho cariño.

—¿Le llama a usted menos desde que ha surgido todo esto?
—No, seguimos con nuestra amistad, igual que antes. Ya he dicho que Humberto es un caballero.

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