Psicología: ¿Estás preparada para afrontar el teletrabajo?

La crisis provocada por la expansión del coronavirus hace que muchas empresas se preparen para que sus empleados trabajen desde casa. Pero, ¿cómo puede afectarnos a nivel psicológico?

by Pilar Hernán

Teletrabajo. Es una de las palabras que más estamos escuchando repetir en los últimos días. ¿El culpable? El coronavirus. Sí, un problema de salud con múltiples derivadas, incluida la laboral. Y es que los expertos insisten en que una de las maneras de frenar la propagación de los contagios e intentar así acabar, de esta forma, con una posible pandemia, el gran objetivo de la OMS, es que las empresas opten por recomendar a sus empleados el teletrabajo. Sin duda una herramienta pensada en origen para facilitar la conciliación de la vida personal y profesional, como una alternativa al trabajo presencial. Pero, en este caso, además, se convierte en un excelente aliado de la salud pública. Mientras las autoridades consiguen controlar el contagio, el trabajo en remoto podría ser una alternativa para no perder la productividad y que las cuentas de las empresas se vean afectadas por la discontinuidad del negocio. Pero, ¿todo el mundo se adapta de igual forma al teletrabajo? ¿Qué implica el hecho de trabajar desde casa a nivel psicológico?

"El teletrabajo requiere que tengamos una buena capacidad de concentración, planificación y tolerancia a estar solo. Es importante también confiar en nosotros mismos y nuestra capacidad de adaptación. Igualmente será útil valorar qué resultados vamos consiguiendo, potenciar los puntos fuertes y reflexionar sobre las dificultades. La capacidad de autoobservación nos ayudará a ir analizando nuestro desempeño y nos dará pistas de cómo mejorarlo. En la medida en que podemos disponer de un tiempo de prueba, podemos explorar posibilidades, habilidades y recursos que tengo/necesito", nos cuentan Mª Victoria Sánchez, Psicóloga Clínica, y Laura Llamas, Psicóloga Sanitaria responsable del Programa de Alto Rendimiento (P.A.R.) del GrupoLaberinto Psicoterapia para la Salud.

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¿Cómo nos puede afectar el teletrabajo a nivel psicológico?

Eso sí, por muy bien que nos organicemos, existen una serie de inconvenientes que pueden llegar a afectarnos si no estamos acostumbrados a trabajar en nuestra casa, y uno de ellos es el aislamiento a nivel social, el hecho de no tener contacto directo con nuestros compañeros, de no compartir la tan habitual pausa para el café. "Desde el punto de vista psicológico, afecta dependiendo de la persona y sus habilidades personales para afrontar este tipo de trabajo. Si una persona ha solicitado teletrabajar porque le genera mayor estrés ir a la oficina, es más probable que experimente bienestar y satisfacción. Si por el contrario, la decisión de teletrabajar es impuesta por su situación o por el trabajo, puede encontrar mayor dificultad para afrontarlo", nos cuentan las expertas del Grupo Laberinto, que añaden que "en cualquier caso, es recomendable tener una estructura de trabajo, incluyendo número máximo de horas de trabajo y tiempo para comer y descansos. Hay que saber parar, aunque haya cosas pendientes. Igualmente, hay que delimitar las formas de comunicación y de qué manera voy a estar disponible: mail, llamadas, whatsapp… Las dificultades que sienten algunas personas son: sentimientos de aislamiento, tristeza, dificultades de comunicación con la empresa (directivos/compañeros), dificultades para planificarse o concentrarse en la tarea y problemas de sueño".

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Evitar el llamado 'tecnoestrés'

Pero aún hay más: otro de los problemas que puede acarrear es el crearnos una sensación de sentirnos siempre conectados. Teletrabajar parece llevar implicado el hecho de estar siempre conectado y disponible. No tenemos el momento de apagar el ordenador y salir de la oficina, pues la oficina está en casa. Todo ello puede generarnos el temido tecnoestrés, cuya principal manifestación es la obsesión por revisar a cada momento el correo electrónico, permanecer conectado en todo momento o extender la jornada laboral más allá de lo establecido. Por eso, es fundamental tener la capacidad de establecer unos límites para que el trabajo no invada otras facetas de la vida privada.  

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Ventajas e inconvenientes

  • Ventajas: Mayor flexibilidad para organizar tu tiempo, aumento de la motivación y eficiencia, más tiempo y facilidad para tus cuidados personales (ej: realización de trámites, consultas médicas) y para dedicar a tu familia y hobbies, posibilidad de trabajar con personas de otras zonas geográficas y enriquecer tu trabajo.
  • Inconvenientes: Sensación de aislamiento por las horas de trabajo en solitario, dificultades en la comunicación y entendimiento con la empresa, falta de motivación, concentración o distracciones en casa, sedentarismo, compartir menos experiencias presenciales con los iguales, menos apoyo directo de compañeros y dificultad para generar vínculos sólidos.

Los expertos de los Hoteles Barceló, además, dan una serie de recomendaciones útiles, que van desde no trabajar en pijama, a la importancia de marcar pausas y descansos al igual que haríamos en la oficina, que nos ayudan a relajar la mente.

Quítate la idea de trabajar en pijama

Quienes suelen trabajar desde casa lo tienen muy claro: para ser productivo hay que quitarse el pijama. No tener una rutina diaria en una oficina puede ser liberador, pero también conlleva el riesgo de caer en la tentación de trabajar desde la cama todo el día, lo que hace el trabajo más lento, le dificulta a la mente activarse y, además, hace que la cama se convierta en un centro de operaciones en lugar de un sitio de descanso, por lo que también se hace más difícil conciliar el sueño por las noches. Lo mejor es levantarse por la mañana, dejar de lado el móvil, darse una ducha y cambiarse de ropa. ¿Qué conseguirás? Un gran incremento en la productividad y la jornada diaria será mucho más sencilla.

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Evita distracciones

Nadie duda de que para trabajar eficientemente, es primordial la concentración. La cosa se puede complicar cuando se trabaja en un entorno ajeno al de nuestra oficina, al que estamos acostumbrados. En casa pueden surgir múltiples distracciones, desde una llamada a la puerta, hasta el ruido de la calle o la gente que pasa por la ventana de la cafetería. Por eso, evitar esos momentos de distracción es crucial para sacar el trabajo adelante y una de las mejores maneras de hacerlo es buscando un lugar de trabajo cómodo y lo más alejado del ruido posible. Incluso algunas personas prefieren trabajar con cascos mientras escuchas música instrumental o sonidos de la naturaleza. "Como es un periodo de aislamiento en un contexto laboral, lo primero que me ayudará será focalizarme en la tarea: qué tengo que hacer, cómo… Si me centro en lo que no tengo esto supondrá una interferencia en mi rendimiento. Cuidar el contexto es importante para estar lo más cómodo posible: mobiliario y luz adecuados, postura corporal…", nos cuentan las expertas del Grupo Laberinto.

Mantén contacto con los compañeros

"El teletrabajo implica que no hay un contacto directo diario, pero sí pueden realizarse encuentros periódicos de forma presencial, además de reuniones en streming desde plataformas on line. Esto favorecerá la sensación de trabajo en equipo, de no estar tan aislado", explican.

Haz 'breaks' y estira

Los médicos suelen advertir sobre los riesgos para la salud que tiene el llevar una vida sedentaria. Así que, para evitar los efectos negativos del sedentarismo, lo mejor es tomarse breaks, levantarte y estirar las piernas, al menos una vez cada hora. Lo cierto es que es algo que deberíamos hacer también en la oficina, así que ¿por qué no seguir esta costumbre en casa? 

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Listas de tareas… ¡imprescindibles!

¿No te gusta cuando tachas una tarea realizada de una lista? Además de brindar momentos de profunda satisfacción, organizar las tareas del día en listados hace que el trabajo desde casa sea mucho más eficiente y organizado, especialmente en cargos que implican cumplir con muchas asignaciones diferentes a la vez. Una buena opción es utilizar pegatinas, recordatorios o post-its, que sean de colores llamativos y que se encuentren en un lugar visible del área de trabajo. "La mejor organización es aquella que clasifica las tareas en urgentes e importantes, siendo urgentes aquellas que tienes que resolver en ese día y las importantes aquellas que darán resultado a largo plazo. Hay que dedicar un tiempo al día para ambas. Practicar técnicas de relajación o regulación emocional ayuda a mejorar la atención. Así como, la atención plena al momento presente (mindfulness). Tener claras y ordenadas las metas o actividades que requieren tu puesto de trabajo son claves para saber hacia dónde te diriges", cuentan las psicólogas. 

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Todo al alcance de la mano

Todos los tipos de trabajo requieren herramientas, hasta los que se hacen desde casa. "Seguramente para el trabajador o trabajadora lo más importante no es si cuenta con un aparato como el teléfono o el ordenador de la empresa, sino que la organización le garantice la privacidad, todo el apoyo tecnológico y la seguridad de los datos que gestione. Si las empresas se dotan de buenos sistemas informáticos que permiten trabajar desde cualquier lugar y el trabajo que se hace cuando se teletrabaja implica creatividad, entonces la productividad del trabajador o trabajadora aumenta", apunta en este sentido Eva Rimbau, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Además, siempre es recomendable tener cerca todos los elementos que se puedan necesitar para que la jornada de trabajo fluya sin contratiempos. Portátil que funcione bien, libreta para tomar apuntes, acceso a internet de buena calidad, bolis de varios colores y un flexo que ilumine la mesa en caso de no contar con suficiente luz natural... todo a punto para que la jornada laboral avance y llegues sin demoras innecesarias al momento de 'salir' de tu oficina particular. 

"Si la situación de teletrabajo está generando un malestar que no logro gestionar, o mi rendimiento es menor al que espero, también puedo contar con ayuda específica que me ayude a dar sentido a lo que me está ocurriendo y me ayude a cambiar mi estado mental. A veces aparecen creencias del tipo “no soy capaz”, “tengo que hacerlo perfecto” que pueden generar ansiedad o bloqueo y no consigo cambiar solo", concluyen las expertas.

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