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Cuatro errores que siempre evitará cometer un dermatólogo al cuidar su piel

Nadie mejor que la opinión de un experto para resumirnos cuáles son los principales fallos que tenemos a la hora de mimar nuestro cutis

by Pilar Hernán

A la hora de cuidar nuestra piel es importante saber muy bien lo que debemos hacer, pero también aquellos errores que tenemos que evitar a toda costa. Y hemos querido consultar con quien lo sabe todo del cuidado de la piel, una dermatóloga, para que nos explique cuáles son los fallos que nunca cometería a la hora de proteger su cutis. Lo primero que hay que tener en cuenta es que, tal y como nos explica la doctora Concetta D’Alessandro, experta del Instituto de Dermatología Integral, “los errores que más habitualmente se cometen en su cuidado son aquellos que precisamente no cometería un dermatólogo, ya que tiene los conocimientos adecuados para evitarlos y así tener una piel más sana”. ¿Y cuáles son?

1. Elegir mal nuestros productos de limpieza

La experta nos cuenta que en el paso número uno del cuidado de la piel, que es la limpieza, el error más habitual que cometemos es la selección de los jabones. Jabones con los cuales hacemos el aseo diario o bien para el cuidado de una enfermedad dermatológica o un tipo de piel específicos. Por ejemplo, si se tiene un cutis graso con tendencia a padecer acné habría que seleccionar un tipo de jabones que sean seborreguladores, es decir, que controlen la grasa sin modificar la barrera hidrolipídica. Si se tiene una piel sensible, con enfermedades como atopía, eccemas, etc., se debería escoger jabones syndet (sin detergentes), que la hidraten, que no la resequen y que limpien sin modificar el manto hidrolipídico. La dermatóloga precisa que lo más adecuado es acudir a un especialista para que analice el tipo de cutis que tiene cada paciente y, de acuerdo a este análisis, recomiende qué tipo de productos deban ser utilizados para mejorar su calidad y, también, su aspecto.

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2. No fotoprotegerla

 El segundo error más habitual en el cuidado de la piel es no cuidarla de la radiación ultravioleta. Se sabe que los rayos ultravioleta son el primer factor causante de cáncer de piel. Habría que realizar unas medidas básicas de fotoprotección, que nos ayudan a evitarlo y prevenirlo. Para ello, desde edades tempranas hay que utilizar la crema fotoprotectora de la manera adecuada: que proteja de los rayos UVA y UVB, y dependiendo de la época del año ser consciente que la reaplicación es fundamental, ya que todo fotoprotector tiene un tiempo de vida útil, estimado aproximadamente en 2 horas. Por eso, cuando se realicen baños, hay que volver a aplicarlo después de estos, porque se pierde en buena parte al secarnos con el sol y por el propio agua, ya sea en playas, piscinas, etc.

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3. Empezar tarde a usar cremas

El tercer error es comenzar a cuidar la piel del rostro a edades avanzadas, mientras que este cuidado se debe empezar antes y, a medida que vaya avanzando el tiempo, hay que ir adaptando las cremas a las necesidades propias de cada edad y cada tipo de piel (fototipo, si existen o no patologías, si es sensible, grasa o seca...). Tampoco hay que centrarse solo en la piel del rostro y olvidar la del cuerpo. El cuidado debe ser realizado además durante todo el año (en verano, con cremas que hidraten y protejan y en el invierno, que a veces se olvida ese cuidado, utilizar cremas para evitar que se reseque debido a las condiciones climáticas).

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4. Descuidar los hábitos de vida saludables

El último error es no considerar a la piel como un órgano independiente (es el más grande del cuerpo) y que solo sea cuidado con cremas y fotoprotectores, ya que esto es insuficiente. El motivo es que hay otros factores que van a influir en su aspecto. Estamos hablando de la alimentación (debe ser rica en antioxidantes, ya que favorecen recambio celular y limitan la acción de los radicales libres) y hábitos de vida (alcohol y tabaco), ya que van a repercutir en el deterioro de la célula cutánea, favoreciendo su envejecimiento (arrugas, manchas, flacidez, etc.).

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