codigos invisibles

Contaminación

¿Cuál será el futuro del reciclaje?

Grandes grupos de la industria alimentaria participan en una prueba piloto en la que se incluyen una serie de códigos en los envases que ayudan a separar los residuos y a reciclarlos correctamente

by Gtresonline

La lucha contra los residuos plásticos y contra otros productos altamente contaminantes y de difícil reciclaje es un problema que nos concierne a todos. Las nuevas políticas marcan como fecha límite el año 2025 para que las empresas y comercios dejen de fabricar y comercializar plásticos de un solo uso. Una tarea de gran envergadura que ayudará bastante a frenar la crisis medioambiental. No obstante, las sociedades de consumo seguirán generando ingentes toneladas de residuos que han terminado convirtiendo nuestro planeta en un verdadero vertedero. El reciclaje es fundamental para que la problemática no siga creciendo y algunas multinacionales concienciadas con el medioambiente no dudan en invertir en diferentes estrategias de I + D que permitan, tanto a las propias empresas que generan productos, a los consumidores, así como a las plantas de reciclaje separar los residuos para su correcto y posterior tratamiento.

Premio en sostenibilidad

Es ahí donde nace el proyecto HolyGrail. Una iniciativa dirigida por Procter & Gamble (P&G) y avalada por la Fundación Ellen MacArthur que ha desarrollado un innovador sistema que podría convertirse en el futuro del reciclaje. Aunque aún no ha llegado a ponerse en marcha de manera oficial y todavía se está probando su verdadera eficacia, el proyecto ya ha conseguido involucrar a grandes e importantes grupos de la industria alimentaria. Además, acaba de ganar el primer premio en los Sustainability Awards 2019 y ha sido también galardonado en un certamen de conducción hacia la economía circular.

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HolyGrail lleva tres años investigando el papel potencial de las 'marcas de agua digitales y de los trazadores químicos para mejorar la precisión del reciclaje a través de una serie de 'códigos invisibles' al ojo humano que ayudan al usuario y a las plantas de reciclaje a su correcta clasificación. Estos códigos se encuentran grabados en el plástico o residuos de difícil clasificación, en los que utilizando diferentes pigmentos fluorescentes, visibles únicamente a través de una luz ultravioleta, distinguen la composición y permiten su clasificación. Los productos además llevarán una marca de agua que permitirá la misma función al usuario de a pie, que utilizando la cámara de sus teléfonos móviles podrán identificar y separar en el contenedor adecuado cada residuo como si estuviesen leyendo un código QR con sus smartphones. Casi invisible para el ojo humano, el código puede ser leído por una cámara, en condiciones infrarrojas, diurnas o ultravioletas. Además, no presentan residuos químicos, algo fundamental puesto que así no entran impurezas en la cadena de reciclado.

"Al hacer que los envases sean más inteligentes a través de las marcas de agua digitales, un módulo adicional vinculado al equipo de clasificación existente puede leer estos 'códigos de barras' para reciclar y hacer un trabajo más efectivo", explica Gian De Belder, director del proyecto de Procter and Gamble. Esto incluye tareas que no son posibles hoy en día, como por ejemplo la identificación adecuada de envases reciclables frente a los compostables, entre otras muchas. "Lo mejor de las marcas de agua digitales es que se puede usar una tecnología a lo largo del ciclo de vida completo de un producto: desde el empaquetado hasta la clasificación en las plantas de reciclaje".

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