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Lo dice la ciencia: gritar a tu perro no te ayudará a educarlo

Un experimento llevado a cabo en la Universidad de Oporto ha puesto de relieve que tratar a los canes con agresividad solo tendrá efectos negativos en ellos

by Gtresonline

Tener una mascota es algo que produce una gran satisfacción para sus dueños. No obstante, la convivencia con un animal puede resultar un tanto complicada en algunos aspectos, sobre todo en lo que respecta a su educación. Es el caso de los perros, excelentes y fieles compañeros a los que se debe adiestrar correctamente para vivir en perfecta sintonía, sobre todo si nuestra casa no es demasiado grande. Inquietos y juguetones las necesidades y el carácter de un can distan mucho a los de otros animales domésticos, como los gatos, por lo que es frecuente que sus travesuras puedan ocasionar más de un pequeño destrozo en el hogar. Sin embargo, la estrategia a seguir para que entiendan que han hecho algo mal no pasa por gritarles. Lo acaba de demostrar una investigación llevada a cabo la Universidad de Oporto estableciendo que los métodos basados en el castigo pueden tener efectos muy negativos.

El estudio dirigido por la bióloga Ana Catarina Vieira de Castro observó el comportamiento de alrededor de 100 perros reclutados en varias escuelas de entrenamiento con distintos sistemas, unos basados en recompensas (como golosinas) y otros en la aversión y el castigo. Después de observar a los canes durante varias sesiones, los resultados mostraron que los que tuvieron un refuerzo positivo mostraron un comportamiento más relajado que a los que se les adiestró con gritos o sacudidas de correa. "Específicamente, los perros que asisten a las escuelas utilizando métodos basados ​​en el castigo mostraron comportamientos más relacionados con el estrés y elevaciones más altas en los niveles de cortisol después del entrenamiento", afirman los expertos detrás del experimento.

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Cómo enseñar a tu mascota lo que está mal sin perder los nervios

Aunque se trate de nuestro primer impulso, debemos tener claro que gritar a nuestro perro un rato después de que haya hecho algo malo no sirve de nada puesto que él no entiende lo que está pasando y no tiene la capacidad de asociar nuestro enfado a su mal comportamiento. Por el contrario, con nuestra reprimenda tan solo conseguiremos asustarle y provocar que se vuelva más desconfiando y arisco. Además, regañarle tan solo tendrá el efecto deseado si lo haces justo en el momento en el que esté haciendo su 'fechoría'. Pero aún así no debes alzar demasiado la voz ni perder los nervios, sino dirigirte a él con tono firme y hazle saber con un contundente 'NO', que lo que está haciendo está mal.

La mejor manera de actuar ante una travesura es enseñarles comportamientos alternativos y premiarles con estímulos positivos (golosinas, un juguete o una caricia) cuando obedezcan y se porten bien. Los perros aprenden por repetición y asociación de conceptos de modo que, para corregir una conducta inadecuada, lo más efectivo es sustituirla por una buena y su consiguiente recompensa. Seguir estos sencillos consejos también puede servirte de mucha ayuda:

  • Usar un lenguaje común. Es importante que todos los miembros del hogar utilicéis los mismos términos a la hora de dirigiros al perro para no crearle confusión en el mensaje
  • Dar órdenes cortas y concisas que puedan entender fácilmente
  • Utilizar una voz firme, pero no agresiva o intimidante