Trucos para sacarle todo el partido a las frutas en la cocina

Trucos para sacarle todo el partido a las frutas en la cocina

No queremos que falten las frutas en nuestra vida, tanto para consumirlas frescas como cocinadas. En este último caso es mejor seguir algunas recomendaciones.

by Cristina Soria

Está muy claro que la fruta fresca es una delicia para el paladar y un regalo para la salud de nuestro organismo. Y es así, al natural, como debemos consumirla principalmente para aprovechar todas sus propiedades. Pero lo cierto es que la fruta es un ingrediente fundamental en la cocina, especialmente en los postres, y hay muchas formas de prepararlas: en tartas, mermeladas, confitadas o en macedonia. 

Para sacarles el mejor partido en todas tus preparaciones, hay ciertos trucos que te serán de mucha utilidad y conseguirán que tus recetas queden mejor que nunca. Porque no todas las frutas son iguales, y no es lo mismo utilizar las que están en su punto que las que han madurado demasiado, entre otras cosas a tener en cuenta.

Tartas y mermeladas en su punto

La frutas, por lo general, contienen grandes cantidades de agua. Eso puede poner en riesgo nuestras tartas porque puede aguarse la masa. Puedes evitarlo respetando la cantidad de fruta que indica la receta, porque si te excedes también se excederá la cantidad de agua. Un truco para evitar que esto ocurra es cubrir la masa con una fina capa de huevo, bien extendida con un pincel, para impermeabilizar la fruta. De todas formas, no es lo mismo hacer una tarta con fresas, que contienen mucha agua, que con dátiles, que son mucho más secos.

Las mermeladas también tienen sus normas. Si te gusta elaborar tu propia confitura respeta las cantidades para que no quede demasiado dulce ni demasiado amarga. En el primer caso no hay mucha solución, y en el segundo perderás el buen sabor si tienes que añadir azúcar al final. El punto de maduración de la fruta es muy importante: elige aquellas que están maduras y con buen aspecto, porque las que estén demasiado verdes o presenten golpes acabarán estropeando el resultado final. Aunque no se vean, el sabor de la mermelada delatará su presencia.

Tampoco todas las frutas cuajan igual. Lo hacen gracias a la cantidad de pectina que contengan, pero esta varía de unas frutas a otras. Las fresas y melocotones tienen poca pectina, mientras que las manzanas, las uvas y los arándanos cuentan con ella en cantidad de sobra. Puedes añadir a tu mermelada de unas pieles y corazones de manzana para conseguir la pectina que te falta y retirar estos trozos al final de la cocción.

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Macedonias y frutas confitadas

Hacer una macedonia de frutas no es combinar sin más aquellas que tengas a mano. Hay ciertas pautas que nos ayudan a que quede perfecta, como no mezclar frutas con diferentes tipos de acidez o de pectina. Además, es importante que tengan todas el mismo punto de madurez. Combinaciones con el éxito asegurado son melón, piña, zumo de naranja natural y un toque de menta; plátano, kiwi, melocotón y naranja; o manzana, mandarinas y naranja. 

Si quieres confitar frutas muy ácidas, como las naranjas, en primer lugar hay que reducir su amargor. Para lograrlo, un buen truco es realizar pequeños agujeros en la cáscara antes de cocerlas en almíbar. Procura que el estos agujeros no alcancen la pulpa, y luego ponlas a hervir durante un par de minutos, enfríalas bajo el agua del grifo y ya estarán listas para que las puedas confitar.

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Manzanas asadas y en compota

Las manzanas asadas son un postre delicioso y saludable, que resulta muy sencillo de preparar. Pero es cierto que al salir del horno las manzanas no presentan su mejor aspecto. Para evitar que pierdan la forma haz con la punta de un cuchillo una pequeña incisión, no demasiado profunda, alrededor de cada pieza, y mejor en la parte superior. 

Las mejores variedades para asar son reineta (la más usada) y golden. En cambio, no obtendrás un buen resultado si utilizas la fuji, la pink lady o la red delicious. Si vas a cocerlas en compota, mejora su sabor añadiendo al agua de cocción una cáscara de limón o una ramita de canela.

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