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¿Qué es el aneurisma cerebral que ha provocado un ictus a Jorge Javier Vázquez?

Es una dilatación en el curso de una arteria como consecuencia de la debilidad de su pared. Puede ser congénito o debido a una lesión y se trata de un factor de riesgo de ictus hemorrágico o derrame cerebral. Te explicamos si se puede prevenir y qué relación tiene con el estrés

by Nuria Safont

Hemos sabido que el conductor de Sálvame Gran Hermano Dúo, Jorge Javier Vázquez, ha sufrido un ictus a causa de un aneurisma cerebral. También que, en los últimos días, se encontró mal, tuvo un fuerte dolor de cabeza y tuvo que ser ingresado. Nos hemos puesto en contacto con varios especialistas en neurología, el doctor Gurutz Linazasoro, neurólogo del Grupo Quirón-Policlínica Gipuzkoa y presidente de VIVE biotech, y la doctora María Alonso de Leciñana, coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad española de Neurología, para que nos expliquen en qué consiste este problema, por qué puede desencadenar un ictus y, además, qué relación puede tener el estrés, ya que, según señaló el propio presentador, estaba pasando una época de mucha agitación personal.  

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¿Qué es un aneurisma cerebral?

El término aneurisma cerebral o craneal hace referencia a la existencia de una zona débil en la pared de un vaso sanguíneo del cerebro. Y puede ser congénito, es decir, que se ha nacido ya con este defecto, o producirse a lo largo de la vida, por distintos factores, como por ejemplo, una lesión. 

Las personas que presentan un aneurisma cerebral tienen mayor riesgo de sufrir un ictus hemorrágico. Pero esto no significa que todas las personas que presenten un aneurisma vayan a sufrir un ictus, ya que en muchas ocasiones, este aneurisma no llega a tener ninguna consecuencia para los pacientes que lo padecen. 

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¿Qué es un ictus? 

Se llama ictus a cualquier trastorno brusco en la circulación sanguínea del cerebro que puede ser producido por oclusión arterial (el 85% de los casos) y lo conocemos también como infarto cerebral, o por hemorragia (el 15%), también llamado derrame.

Por otro lado, están los microinfartos cerebrales, accidentes que pueden pasar desapercibidos. De hecho, es frecuente ver microinfartos en zonas profundas del cerebro en personas mayores como consecuencia de que las arterias finas que irrigan esas áreas se endurecen con el paso de los años y se dificulta el paso de la sangre.

¿Podemos tener un ictus y no darnos cuenta? 

Podemos sufrir microinfartos que no dan síntomas y, por lo tanto, pasan desapercibidos. Pero el concepto de ictus lleva implícito la aparición de síntomas (déficit de función neurológica, por ejemplo perder fuerza, perder el habla, perder la visión o perder el equilibrio). Un dolor de cabeza muy intenso y de aparición súbita, como el que ha comentado Jorge Javier Vázquez haber sufrido, también puede ser una señal de alarma de un ictus. 

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¿Qué relación tiene el estrés con el ictus?

El estrés agudo provoca un aumento de adrenalina que nos prepara para la acción y puede ser de ayuda. El problema es el estrés crónico, que provoca un aumento de los niveles de cortisol, que a su vez aumentan la tensión arterial y se asocia a un estilo de vida poco saludable para el sistema cardiovascular (poco ejercicio, mala alimentación, ansiedad, tabaquismo, alcohol, etc).

¿Podemos prevenir el ictus?

Sí. De hecho, podríamos evitar el 80 por ciento de los casos con unas medidas en las que se deben corregir o tratar los factores de riesgo modificables: 

  • Controlar los niveles de tensión arterial 
  • Prevenir la diabetes o llevando un buen manejo de esta
  • Controlar los niveles de colesterol 
  • No fumar
  • Controlar el peso corporal, evitar la obesidad y la vida sedentaria 
  • Reducir o evitar el consumo de alcohol 
  • En el caso de estar tomando una terapia hormonal, llevar un buen control de esta 
  • Controlar la grasa abdominal, factor de riesgo cardiovascular 
  • Vigilar la salud del corazón para evitar arritmias y lesiones vasculares 
  • Identificar las causas del estrés para evitarlas o controlarlas

En definitiva, llevar una vida lo más saludable posible, comiendo sano, haciendo ejercicio físico y reduciendo la sal y, por supuesto, controlando los niveles de estrés crónico. Todo ello puede ayudar a evitar sufrir un ictus, una enfermedad grave cuyas consecuencias, si no se trata a tiempo, como ha afirmado Jorge Javier Vázquez en su blog de la revista Lecturas, pueden ser fatales. 

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