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¿Ciertos sonidos te generan malestar? Quizá padezcas misofonía

Los ruidos que se producen al masticar, toser o respirar pueden generar una gran ansiedad a muchas personas

by Gtresonline

El rechinar de una tiza en una pizarra es un sonido que muy pocas personas son capaces de soportar. Pero cuando cualquier ruido de la vida cotidiana se convierte en un problema, tal vez nos encontremos antes una afección mayor diagnosticada como misofonía. Quienes la sufren tienen una sensación subjetiva de molestia o malestar ante ciertos sonidos tan normales como los producidos por otras personas al comer, beber, sorber, respirar, olfatear o toser. Asimismo, también les pueden afectar otros de tipo repetitivo como masticar chicle, el crujir de huesos o el tictac de un reloj.

No obstante, es importante puntualizar que no se trata de una fobia, ya que no tiene una causa psicológica. María González, psicóloga de Instituto Centta indica que, realmente, es una condición neurológica, pero en su tratamiento sí pueden ayudar terapias psicológicas con el fin sobrellevar y mejorar el problema. Las personas que la padecen pueden sentir malestar, ira, enfado, pánico, temor e, incluso, llegar a imaginar que atacan al que produce dicho sonido. Asimismo, pueden manifestar ansiedad y conductas de evitación, como evitar algunas relaciones personales y mantenerse al margen de las reuniones sociales.

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Aislamiento social e incomprensión

Esto supone un gran impacto en las vidas de quienes la padecen, ya que no se puede vivir aislado de la interacción con los demás. "Somos seres sociales y es muy difícil anticiparse o prever qué tipo de ruido puede producir una persona en cuestión, lo que lleva a que los afectados se aíslen socialmente para evitar estas situaciones", asegura la experta. "Al ser una condición poco común, no suele estar reconocida socialmente y se tiende a minimizar el sufrimiento que genera a la persona o etiquetarla como 'maniática', reforzando su conducta de aislamiento e incomprensión".

Aunque en la actualidad no existe una cura total de esta afección, González señala los tratamientos principales que se emplean para reducir el malestar de su sintomatología.

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  • Terapia cognitiva conductual. En este tipo de tratamiento el terapeuta busca dos objetivos. El primero, que el paciente pueda controlar poco a poco la ansiedad que le producen esos sonidos. Se trata de entrenar herramientas que pueda utilizar el en el momento que un sonido le irrita. Esto se puede lograr, por ejemplo, exponiéndole poco a poco a estos sonidos (terapia de exposición gradual) hasta que su cuerpo ya no reaccione ante ellos. En segundo lugar, la terapia intentará lograr que elimine la asociación de emociones negativas con esos sonidos.
  • Reentrenamiento de tinnitus. Es una terapia que generalmente se utiliza en personas con acúfenos (sonidos de silbidos o tintineos que escuchan, aunque estén en un ambiente en completo silencio). No obstante, la experta afirma que obtener buenos resultados con este tipo de tratamiento puede llevar un cierto tiempo.
  • Hipnoterapia. En estas sesiones se trabajará directamente en el subconsciente del paciente, intentando que los sonidos que tanto le molestan ya no sean percibidos como una amenaza, algo preocupante o intolerable, y de esta manera reducir los síntomas.
  • Técnicas para controlar el estrés. Cualquier técnica que ayude a controlar el estrés, como el yoga, la meditación o los ejercicios de respiración y relajación progresiva también pueden ser útiles para tratar de aliviar los síntomas.

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