¿Cuándo debo ponerle una ortodoncia a mi hijo?

Hay diversas situaciones en las que será necesario recurrir a la ortodoncia para resolver problemas bucodentales en los niños. El doctor Eduardo Junco te explica cuándo es el mejor momento y, además, cómo mantener una buena salud dental.

Dr. Eduardo Junco, Pediatra.


Colabora desde hace más de 20 años en la revista ¡HOLA! con artículos de divulgación y actualidad​ médica. ​En esta pequeña sección encontrarás información sobre todos los temas que afectan a nuestra salud y bienestar diarios​. Y todo ello contado con un estilo ameno, didáctico y profesional.​

La ortodoncia es la ciencia que trata del diagnostico, la corrección y la prevención de las alteraciones en la posición de los dientes  y de las arcadas dentarias. Para realizar su función, el ortodoncista utiliza aparatos correctores y férulas que, controlados y manipulados periódicamente, corrigen las desviaciones y malas posiciones del paladar, los maxilares y los dientes, consiguiendo al final del tratamiento, dentaduras regulares, sanas y bien alineadas.

Es una terapia lenta, pero eficaz, que puede iniciarse a cualquier edad, pero es en la infancia cuando se obtienen los mejores resultados. La edad del inicio de los tratamientos de ortodoncia es variable. A pesar de ello, se recomienda que sea aproximadamente a los siete años, una vez han salido las muelas.

Estos son los problemas dentales que pueden obligar al uso de una ortodoncia para su corrección:

Maloclusion dentaria

Se puede definir como la situación provocada por la existencia de una relación anormal entre las piezas dentarias de la arcada superior o maxilar con las de la arcada inferior o mandibular.

Las causas que pueden provocar defectos de implantación y de desviación de las piezas dentarias son múltiples  y variadas, y todas ellas pueden provocar con el tiempo, maloclusion dentaria. Las denominadas disfunciones orales, como los trastornos de la deglución y de la respiración (respiración bucal) son origen y causa muy frecuente de maloclusion. La mordida cruzada, la mordida abierta, la sobremordida y el apiñamiento dental constituyen otras de las situaciones muy frecuentes en las que el uso de la ortodoncia puede resolver.

Estas situaciones pueden tener un origen constitucional o genético, pero en la mayoría de los casos están provocadas por malos hábitos bucales (chupete, succión del pulgar, respiración adenoidea) muy frecuentes durante la infancia. 

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Malos hábitos bucales

Todos los lactantes, y muchos niños, utilizan sus labios y la boca como un elemento esencial en la exploración del mundo exterior. La maloclusión dentaria está, muchas veces, íntimamente ligada a estos hábitos, al uso del chupete o a la succión del pulgar. La aparición de caries a edades tempranas, también puede tener relación con estos problemas bucales.

  • Uso del chupete por encima de los dos años: deforma el paladar y da lugar a una mordida abierta anterior.
  • Succión del pulgar: provoca mordida abierta y lesiones del dedo pulgar.
  • Morderse los labios: produce irritación en los labios y la boca y eccema.
  • Uso del biberón fuera de las comidas: puede dar lugar a problemas dentales en incisivos.
  • Morderse las uñas: gingivitis y lesiones peri ungueales.
  • Bruxismo: es el hábito de rechinar los dientes. Lima la superficie de masticación y disminuye su tamaño.

Higiene bucal

La edad infantil es la ideal para crear en el niño unos hábitos bucales saludables. Su tendencia a imitar a los adultos, sobre todo, a sus padres, nos será muy útil para enseñarles a limpiarse los dientes.

Una buena higiene bucal se basa en el cepillado frecuente. Pero existen otras prácticas como el uso del hilo dental,  los enjuagues y gargarismos que influyen decisivamente en mantener una dentadura sana.

  • Cepillado dental después de cada comida.
  • Empleo de pasta dentífrica que contenga flúor.
  • No tomar alimentos ricos en azucares fuera de las comidas.
  • Consumir alimentos frescos y naturales.
  • Acudir a la consulta del odontólogo periódicamente.

Visitas al dentista

Las visitas periódicas al odontólogo son necesarias para mantener una dentadura sana. Existen tratamientos preventivos como la aplicación o el sellado de las superficies de masticación con flúor, así como el uso de férulas que ayudan a prevenir y evitar gran cantidad de patologías dentales.

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