Glosofobia, miedo a hablar en público

Pautas para superar el pánico a hablar en público

Este trastorno se conoce con el nombre de glosofofia y quien lo padece experimenta desde un bloqueo mental hasta episodios de ansiedad, aspectos que influyen tanto en su rendimiento profesional como en el desarrollo de su vida personal.

by Gtresonline

Cuando nos encontramos ante una situación en la que debemos hablar en público no siempre es fácil. Algunas personas aún habiéndose preparado la exposición no consiguen explicarse con claridad, frenan el contenido, se quedan en blanco, recurren a 'coletillas' o no consiguen captar la atención de la audiencia a la que se dirigen. En la mayoría de los casos, podríamos estar ante un episodio de glosofobia. Este término, que hace referencia al miedo a hablar en público, es más común de lo que se piensa. Según datos de la web de referencia glosophobia.com, el 75% de la población padece esta especie de 'pánico escénico'

Aunque pueda considerarse una cuestión puntual, sus consecuencias van desde un bloqueo mental hasta ansiedad, y se reflejan tanto en el rendimiento profesional como en la vida personal. Sin embargo, existen numerosas técnicas que garantizan un discurso exitoso. No son pocos los expertos e instituciones profesionales que destacan la importancia de formarse y ensayar este tipo de estrategias para hablar en público. "La adrenalina que se produce cuando tenemos miedo es un componente necesario que nos anima a hacerlo bien. Lo que tenemos que aprender es a no dejar que el miedo juegue en nuestra contra; esa chispa debemos usarla en nuestro favor", explica la Dra. Janaína Mendes Laureano, del Instituto de Comunicación, Habla y Lenguaje de Vithas Internacional.

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Combatirla paso a paso desde casa

Investigadores de la Universidad de Harvard se refieren a la glosofobia como un trastorno en el que se combinan el propio carácter de la persona y la incertidumbre. "La realidad es que hay gente que se siente más cómoda en ambientes socializadores mientras que hay otras que lo están menos, es un hecho que no podemos cambiar por nuestra predisposición genética" explica el especialista en discursos Steven D. Cohen. Sin embargo, el experto indica que lo que sí se puede modificar es la incertidumbre, que puede estar relacionada con cómo se perciben nuestras ideas, cómo seremos juzgados y qué impresión dejamos en el público. Para hacer frente a ello Cohen ofrece tres consejos: visualizar los pasos a seguir desde que entramos en la habitación hasta que triunfamos, recurrir a técnicas de relajación y practicar en diferentes ámbitos y delante de objetos como cámaras o espejos, para vernos a nosotros mismos. 

Por su parte, Júlia Pascual, psicoterapeuta del Centro de Terapia Breve Estratégica de Giorgio Nardone, ofrece más recomendaciones. La primera de ellas, afrontar los miedos con la técnica de la peor fantasía, que consiste en que "la persona debe de concentrar todos sus miedos y peores pesadillas en un tiempo determinado y concederse estar mal pensándolos. Esto provoca que, paradójicamente, que cuanto más se provoca estar mal, menos mal se pone". Una suerte de terapia de choque que puede conseguir que el sujeto gane en coraje. El segundo consejo es declarar nuestra fragilidad, hacer referencia a los nervios y pedir disculpas al inicio de la exposición puede ayudarnos a sentirnos más liberados y con una fuerza mayor. "Además, neurológicamente, ralentizar el habla también ayuda a que uno se auto-regule física y emocionalmente". De esta forma, indica la experta que hablar más despacio puede ser un recurso para controlar el ritmo de nuestra voz.

Para que un discurso tenga éxito hay que conocer a la audiencia

Una vez superado el ‘pánico escénico’, el siguiente objetivo será intentar conquistar a los oyentes. Luis Pastor, profesor de Comunicación de la Universidad Oberta de Catalunya, apunta que el propósito final siempre es "persuadir a los demás". En cuanto a la forma de expresarse más efectiva recalca que las frases deben ser cortas y que es necesario repetir una palabra clave al menos tres veces. "Contar una buena historia al principio que tenga relación directa con el mensaje o captar la atención con una serie de preguntas son dos fórmulas con las que consigues esta implicación emocional", añade Pastor.

Cuando la situación nos resulta más difícil de lo habitual y buscamos acabar con este miedo, se recomienda acudir a un profesional de la psicología que pueda profundizar en el caso con seguridad. "Como sucede con cualquier otro temor recurrente, el tratamiento se articula en dos direcciones que contribuyen a que descienda el nivel de miedo experimentado: por un lado adquirir gradualmente la capacidad para afrontar la situación temida y, por otro lado, revisar posibles experiencias vitales anteriores con las que el miedo actual se relacione e incrementar la habilidad para regular esta emoción tan humana", detalla Pablo Palomero Fernández, psicólogo en Quercus Psicología y Salud y profesor asociado de la Universidad de Zaragoza. 

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