Aprende a redirigir pensamientos negativos

Cómo redirigir los pensamientos negativos

Este tipo de pensamientos son una fuente de inseguridades y problemas que hay que aprender a procesar de la manera correcta

by Gtresonline

Pensar en negativo es uno de los pilares sobre los que se apoya el malestar y la ansiedad emocional. Tener estas sensaciones es algo que no siempre se puede controlar, pero lo que sí se puede hacer es aprender a identificarlos y redirigirlos hacia el positivismo, intentando que aquello que nos atormenta cambie de lado en la balanza y se convierta en algo que sume, como una lección o aprendizaje. 

La mente no siempre tiene razón

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de enfrentarse a un pensamiento de este tipo es que tú no eres tus pensamientos. Al ser nuestros, damos por hecho que todo lo que pensamos es verdad, dejando de lado el hecho de que somos seres mucho más complejos que nuestros pensamientos. 
Nuestra mente no siempre tiene razón. En ella existen una especie de filtros, conocidos como sesgos cognitivos, que influyen en nuestras capacidades de memoria, atención y percepción y que son los encargados de asumir o eliminar la información que nos conviene para seguir manteniendo nuestras creencias. Esto es lo que hace, por ejemplo, que una mujer que se quiera quedar embarazada sienta que ve muchas chicas embarazadas por la calle o que alguien triste tenga la percepción de que la mayoría de la gente con la que se cruza también lo está.

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Identifica los pensamientos negativos y busca pruebas que lo confirmen o desmientan

La mente funciona muy rápido y nuestros pensamientos cruzan por ella a una velocidad que, a veces, hace complicado dar con una idea concreta en nuestra cabeza. Es importante tratar de identificar el pensamiento negativo concreto y, una vez señalado, contrastarlo con la realidad e intentar buscar las pruebas reales que lo sustenten.
En la mayoría de ocasiones un buen truco para desintegrar esta sensación es pensar justo lo contrario a esa idea negativa y darse cuenta de que, en efecto, también hay pruebas que apoyan exactamente lo opuesto a lo que te está haciendo daño.

Intenta ser objetivo y reconoce tus errores 

Muchas veces somos nuestros peores jueces, dejándonos influir por incontables datos subjetivos que asumimos simplemente porque los pensamos nosotros mismos. Intentar eliminar cualquier afirmación rotunda, tajante o excluyente de nuestras ideas y ser conscientes de que nosotros también hacemos cosas bien y tenemos virtudes. Utilizar totalizaciones o generalizaciones como “siempre, nunca, todo o nada” son ‘comodines’ que usa nuestra mente para justificar nuestros pensamientos, sean o no acertados. 

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Relativiza y crea tus pensamientos

Cuando un pensamiento negativo está únicamente apoyado en una emoción o algo que nos han enseñado hay que aprender a tomar distancia de él para poder cuestionarlo, evaluarlo y, si es necesario, relativizarlo. No asumir los pensamientos negativos como la guía que marca tus acciones y actuar en contra de lo que nos está haciendo sentir mal, ‘desobedeciendo’ a aquello que nos hace daño, es otra de las acciones que nos ayudará a redirigir nuestras sensaciones. 
 

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