Errores que aumentan tu colesterol sin que lo sepas

Errores que aumentan tu colesterol sin que lo sepas

Sigues una alimentación aparentemente saludable, pero tu colesterol ha subido. Atenta: puede que estés cometiendo uno de estos errores.

by Cristina Soria

El exceso de colesterol es una amenaza para nuestra salud que no da la cara hasta que nos lo encontramos por sorpresa en un análisis rutinario. Si cuidamos lo que comemos, se supone que deberíamos mantenerlo a raya, a menos que tengamos una predisposición genética. Pero es posible que ciertos hábitos, aparentemente saludables, estén jugando en tu contra.

Cremas de verduras no tan ligeras

Pocas cosas nos parecen tan saludables y nutritivas como una crema de verduras. El problema es que para conseguir una textura suave y cremosa es muy habitual añadirles nata. El problema es que la nata aporta a tu plato grasas saturadas que no te beneficia a la hora de controlar los niveles de colesterol. Consigue que tus cremas sean sabrosas y ligeras añadiendo, en lugar de nata, caldo de verduras o leche desnatada. Si optas por la nata, escoge las versiones más ligeras, que cuentan con un 18% de materia grasa.

Optar por la versión 'light' de los alimentos

Los productos light resultan muy atrayentes cuando los vemos en los supermercados, pero pueden ser una opción muy engañosa. Para que un alimento sea calificado como light ha de tener como mínimo un 30% de calorías menos que su alimento de referencia, el no light. Pero esta etiqueta en los envases es tan poco fiable como las de “sin azúcar añadido” o “bajo en grasas”. En realidad no quieren decir que se trate de productos con bajos niveles de grasa o azúcar. Tan solo indica que tiene menos que el original, pero sus niveles de azúcares o grasas pueden seguir resultando elevados para nuestra salud.

Leer: Alimentos prohibidos, si quieres reducir los niveles de colesterol

La fruta, ¿mejor para cenar?

La fruta es un alimento muy sano y necesario en nuestra dieta diaria, pero es muy rica en fructosa, es decir, un azúcar de rápida absorción. No pasa nada por tomar una pieza de fruta con la cena, pero si tomas mucha su azúcar se transformará en grasa porque por la noche nuestra actividad física disminuye y no podrás quemarla. Y esta grasa también contribuirá a elevar tu nivel de colesterol en sangre. Los mejores momentos para tomar la fruta son el desayuno, a media mañana o a media tarde, y de postre después de la comida del mediodía.

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Fumar, pero también ser fumadora pasiva

Respirar el humo del tabaco no solo daña tus pulmones, también hace que el “colesterol malo” se adhiera con mayor eficacia a las paredes de las arterias. Esto incrementa el colesterol y de los triglicéridos. Además disminuye la flexibilidad en las arterias. Dejar de fumar te beneficia en todos los sentidos, y más si tienes los niveles de colesterol alto.

Dar por válidos productos con la etiqueta “sin colesterol”

Muchos alimentos se presentan como “sin colesterol”  porque no contienen este tipo de grasa concreta. Pero no te garantizan que no incorporen otras grasas trans o saturadas. Si comes con frecuencia alimentos ricos en este tipo de grasa estás favoreciendo la subida del colesterol en sangre, puede que incluso más que si comes alimentos que tengan colesterol. Lee las etiquetas de los productos para saber qué tipo de grasa contienen y en qué cantidad.

Leer: ¿A qué nos referimos exactamente cuando hablamos de colesterol bueno y colesterol malo?

Pasarte con el vino

El vino tinto, gracias a su componentes fenólicos y taninos ha demostrado ser capaz de mejorar los niveles de “colesterol bueno” si se consume con moderación. El problema está en realizar un consumo mayor. En ese caso se saturan las enzimas hepáticas, responsables de metabolizar las grasas, lo que causa un aumento de concentración de grasa en el hígado que incrementa el “colesterol malo” o LDL. No es necesario que renuncies al vino en las comidas, pero procura no tomar más de una copa.

Vivir con estrés

Cuando sufrimos estrés, nuestro cuerpo reacciona como si tuviera que protegerse de una amenaza. Para ello, libera hormonas y moviliza grasas y glucosa. Si no se queman y el estrés no disminuye suben los niveles de grasa en la sangre. Haz ejercicio aeróbico y conseguirás reducir tus niveles de colesterol a la vez que pones freno al estrés.

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