Hijos con más resiliencia

Enseña a tus hijos a ser más resilientes

La capacidad de afrontar las adversidades y fortalecernos con ellas puede enseñarse a los niños desde que son pequeños. Para ello solo tienes que aleccionarlos con cosas tan obvias como necesarias para el día a día.

by Cristina Soria

A veces olvidamos que la infancia también no está exenta de preocupaciones y problemas, y que no hay que esperar a llegar a la etapa adulta para aprender a resolverlos. Es más, la infancia y adolescencia son momentos claves para enseñar nuestros hijos a tener una actitud resiliente ante la vida, para que crezcan con una sintiéndose fuertes y llenos de optimismo ante la complicaciones de la vida. Estos son algunos de los consejos que da la Asociación Americana de Psicología para educar a nuestros hijos en la resiliencia:

La importancia de los amigos

Es fundamental crear lazos sociales para fortalecer la resiliencia. En necesario que los niños tengan la sensación de pertenencia a un grupo para que se sientan seguros y desarrollen su empatía. Asegúrate de que tu hijo no está aislado en el colegio y ayúdale a hacer amigos. Pero, independientemente de la necesidad de tener amigos, la familia es el mejor apoyo de los hijos, tanto para compartir los momentos de alegría como para ayudar a superar los momentos difíciles.

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Enséñales a ayudar a los demás

A veces nos preocupamos en exceso porque nuestros hijos no sufran ni vean a gente sufrir. Pero ayudar a otras personas cuando están pasando por un mal momento nos enseña a superar las situaciones de impotencia. Puedes encargarle pequeñas tareas que impliquen colaborar con personas cercanas que necesitan algún tipo de apoyo: ayudar a los hermanos pequeños con los deberes, visitar a un compañero del colegio que esté malito… seguro que se te ocurren muchas cosas con las que tu hijo puede sentirse útil mientras que ayuda a los demás.

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Establece rutinas diarias

Las rutinas nos aportan seguridad en nuestro día a día, y resulta imprescindible tenerlas cuando llegan momentos complicados. Para los niños una garantía de estabilidad y seguridad. En cambio, la falta de rutinas claras puede hacerles sentir ansiedad e incertidumbre. Los niños necesitan horarios y normas para conseguir sentirse seguros cada día. De esta forma, cuando llegan las adversidades, es más fácil que sientan el control de la situación y puedan manejar sus emociones si siguen con su vida normal y sus rutinas. Si adquieren estos hábitos desde que son pequeños, les será más sencillo crear sus propias rutinas cuando sean adultos.

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Haz que se quieran

Enséñales a que cuiden de sí mismos. Tienen que valorarse como el ser único que son y velar por su salud, su descanso y su bienestar. Inculca en ellos la importancia de hacer deporte, de jugar y de alimentarse de manera saludable para que puedan sentirse bien. Han de saber, además, que pueden confiar en ellos mismos a la hora de resolver situaciones complicadas, que ya lo hicieron anteriormente y que serán capaces de hacerlo de nuevo.

Ayúdale a marcarse objetivos

Es importante que los niños se fijen metas y que estas sean realistas para que, dando los pasos necesarios, sean capaces de conseguirlas. Felicítales por los pequeños avances para que ganen seguridad en ellos y sean capaces de fijarse en las cosas positivas de cada camino que emprendan, no en las negativas. La capacidad de resiliencia se forja encarando los desafíos con optimismo y seguridad.

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Fomenta una mirada positiva ante la vida

No se trata de que sean optimistas sin criterio o de manera ingenua, pero es importante enseñarles a ver las cosas a través de un prisma positivo. Cualquier adversidad, por dura que sea, puede enseñarnos algos y encerrar aspectos positivos. Enséñales que tras la lluvia sale siempre el sol, y sonreíd juntos en los malos momentos.

Y lo más importante: sé un ejemplo

La mejor manera de enseñar a tus hijos a ser resilientes es serlo tú también. Si se presentan adversidades en tu vida, deben ver en ti un ejemplo de superación. Cada vez que te vean afrontar los problemas diarios con calma y sonreír ante las dificultades, ellos aprenderán también a hacerlo.

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