Galicia
Julio

La cascada del río Toxa

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Mapa de situación.


Plan de ruta.


La catarata del río Toxa guarda el atractivo de los misterios, la certeza de un tesoro que ha permanecido oculto durante siglos, protegido por la montaña y las dificultades del acceso. La reciente apertura de una pista parcialmente asfaltada ha desvelado, en parte, sus secretos. Las aguas del río Toxa bajan calmadas al amparo de la umbría hasta que saltan y deslumbran con su vuelo. La cascada, «fervenza» en gallego, cambia, cada día, de luces, de motivos y de ruido. Curso abajo, el poderoso y tranquilo Deza aguarda el resultado. La «fervenza» y el río se funden en un paraje que, al margen de las aguas, algo tiene y tuvo de leyenda, donde se suceden las iglesias, los pazos, las cruces y algún altivo monasterio.



El camino a la “Fervenza”
No existe un solo día del año en el que no cambie la cascada, no modifique sus luces, el impulso de su salto, el rumor de las aguas que embruja a cuantos se acercan a contemplar el prodigio. Para llegar a este paraíso de humedad y vegetación, el viajero debe encaminarse, primero, a Bandeira. El coche debe quedar donde comienza el descenso. La mayoría de los visitantes aparca en cuanto divisa el cruce que conduce a los miradores. Al lado de los miradores corre el Canal de Merza y, siguiendo su curso hasta el primer sendero a la izquierda, por el que nos desviamos, se accede a la parte alta de la catarata.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2006 Hola, S.A.

  

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