CÓRDOBA

El ejemplo más perfecto de pueblo andaluz se llama Zuheros

Blanco como la leche, con un castillo árabe encaramado a un risco, un inmenso mar de olivos alrededor y un cerro calizo como telón de fondo con una cueva prehistórica en sus entrañas. Así se resume el que es uno de los lugares más encantadores del sur.

Las calles empedradas y las pequeñas plazas, donde no falta una parra o un jazmín, ejercen en este pueblo cordobés de miradores hacia la campiña olivarera y la sierra. Las más importantes están decoradas con casonas del siglo XVIII, con portadas adinteladas y ventanas con artísticas rejas. La plaza principal, con el agraciado nombre de La Paz, es de piedra, tiene una pequeña fuente y un conjunto de naranjos. A un lado se alza el castillo árabe, la vieja fortaleza que hace dos mil años fue atalaya romana y luego en tiempos del Renacimiento, los señores de Zuheros convirtieron en recinto palaciego, cuyas fachadas y puertas aún subsisten.

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A la sombra de la torre del homenaje veremos la iglesia de los Remedios, construida sobre los pilares de una desaparecida mezquita. Tras su fachada encalada, en su interior atesora un valioso retablo barroco donde los vecinos veneran tallas religiosas de gran valor sentimental.

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Lo más sensato en Zuheros es caminar sin prisa y perderse por la madeja de calles que recorren el barrio viejo. En un extremo del pueblo, en la llamada Casa Grande, abre sus puertas uno de los tres museos locales. Lleva por nombre Museo de Costumbres y Artes Populares, un espacio expositivo enorme y valioso, con más de tres mil piezas originales que recrean la vida económica de Zuheros y de la Sierra Subbética. Se exhiben aperos de labranza, enseres y útiles de oficios tradicionales, estancias de una vivienda rural, un despacho liberal, una imprenta y hasta una reconstruida botica de mediados del XIX.

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LA CUEVA DE LOS MURCIÉLAGOS

Pero el cerro calizo que escolta Zuheros esconde una sorpresa: la cueva de los Murciélagos, abierta entre murallones de roca en la cima de la montaña. Dentro de ella todo es silencio y oscuridad. Pero hubo un tiempo en que estuvo habitada y hoy es un conjunto arqueológico de excepcional valor en el que se conservan las huellas del hombre a través de pinturas rupestres.

EL SENDERO DEL RÍO BAILÓN

Puerta de entrada al Parque Natural de la Subbética, a un lado de Zuheros se halla el desfiladero rocoso por el que se precipitan las aguas del río Bailón en pintorescas cascadas. Y lo podemos disfrutar caminando por el sendero que, paralelo al río Zuheros, lleva al santuario de la Virgen de la Sierra, en el vecino municipio de Cabra. En el paseo nos sumergiremos en un bosque mediterráneo de excepcional valor, entre revueltas del río, campos de labor y lomas con olivos y cortijadas blancas.

UN LUGAR PARA DESCANSAR

El hotel rural Zuhayra (zercahoteles.com), integrado en la arquitectura de la villa, guarda en su arquitectura el aliento de la vieja ciudadela árabe. Sus mejores habitaciones miran hacia el mar de olivos que se extienden hasta la Sierra Subbética. Otra buena elección es la Hacienda Minerva (haciendaminerva.com), un cortijo del siglo XIX con todas las comodidades de hoy en la carretera de Zuheros a Doña Mencía y entre olivos centenarios.

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A MESA PUESTA

En la plaza de la Paz, a los pies del castillo, Los Palancos (tel. 957 69 45 38) es un restaurante de estilo rústico con carnes de caza, embutidos tradicionales y guisos populares entre sus especialidades. También recomendable el comedor de la Hacienda Minerva (haciendaminerva.com), instalado en el molino de aceite, que elabora una cocina popular en la que destaca el arroz con conejo y setas.

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