El viaje en tren más bonito del mundo, por los fiordos noruegos

A bordo del Flåmsbana viajamos por uno de los recorridos en tren más empinados y espectaculares del mundo, con nada menos que 866 de desnivel. Todo un hito de la ingeniería de los años veinte que, entre el pueblito de Flåm y la estación de Myrdal, depara una hora de infarto por paisajes espectaculares.

Con solo un vistazo al mapa de Noruega se adivina el festín de naturaleza que nos espera en el país de los vikingos: lagos, montañas, ríos salmoneros, glaciares, parque nacionales y un resquebrajado perfil marítimo por el que se abren paso espectaculares fiordos. Esos estuarios entre paredes de hasta 1300 metros de altura que penetran incluso más de doscientos kilómetros hacia el interior. Aunque los hay de todas las formas y tamaños, los más despampanantes se sitúan entre las coquetísimas ciudades de Bergen y Ålesund. Los más famosos son Naerøy y Geiranger, declarados Patrimonio de la Humanidad. Sogne es el más largo y profundo de todos. Y en el Aurlandsfjorden aguarda a sus pasajeros el Flåmsbana.

A orillas del fiordo de Aurland, el pueblito de Flåm oficia como punto de partida de este tren que presume de ser uno de los más empinados del mundo. En apenas veinte kilómetros se enfrenta a un desnivel de casi 900 metros hasta Myrdal, donde enlaza con la línea ferroviaria que une Bergen y Oslo. La necesidad que conectar con ella para transportar las mercancías que llegaban por barco hasta el fiordo fue el origen de este hito de la ingeniería que se inauguraría en 1940, casi veinte años después de que comenzara a construirse.

El trazado que cruza el río y el fondo del valle hasta tres veces, atraviesa además una veintena de túneles. El que circula en espiral por dentro y fuera de la montaña es uno de los platos fuertes de este recorrido que, en poco menos de una hora, se asoma a unas panorámicas de impresión entre las cascadas y profundísimas grietas que salvan sus vías. Es muy turístico, pero gracias a ello, tiene salidas garantizadas todos los días del año.

Antes o después de subirse al tren tienes que visitar Bergen, la preciosa segunda ciudad de Noruega, que posee un casco histórico verdaderamente de cuento, con sus techos puntiagudos y los antiguos almacenes de colores del muelle de Bryggen, reconvertidos hoy en restaurantes, cafés o galerías de arte a rebosar de animación y declarados en su conjunto Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

GUÍA PRÁCTICA

CÓMO LLEGAR

Vuelos directos entre distintas ciudades españolas y Bergen por incluso menos de 200 € en algunas temporadas.

EL TREN

Toda la información sobre el tren, en visitflam.com. El viaje de adulto cuesta 48 o 58 €, según temporada; niños de 6 a 17 años, 24 o 29 €.

DÓNDE DORMIR

Una opción de lo más apetecible es alquilar alguno de los rorbus que emulan a las antiguas casas de los pescadores, o también una cabaña en plena naturaleza (fjordnorway.com). Entre los hoteles más tradicionales de la zona, el Kvikne (kviknes.no), en Balestrand; el Walaker (walaker.com), en Solvorn; o el Stalheim Hotel(stalheim.com), sobre el valle de Naerøy; todos en ubicaciones de excepción. Radicalmente diferente, el Juvet Landscape Hotel (juvet.com), con sus cabañas de rabioso diseño nórdico y un frente acristalado volcado a la naturaleza.

Más sobre

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