Kumano Kodo, el otro Camino (a la japonesa)

Hermanado con el Camino de Santiago y, al igual que este, Patrimonio de la Humanidad, el Kumano Kodo enlaza entre sus senderos los tres santuarios sintoistas a los que han peregrinado, durante más de un milenio, desde campesinos hasta emperadores.

Primero, lanzan una moneda al aire y hacen sonar la campana que cuelga ante cada altar para llamar la atención del kami o espíritu sagrado que lo habita. Seguirán dos reverencias, ceremoniosamente niponas, y dos palmadas tras las que, una vez pedida suerte, salud o el deseo más inconfesable, volver inclinarse con sentido respeto. Cada peregrino repite una y otra vez el mismo ritual por la tríada de santuarios principales que enlazan los viejos caminos del Kumano Kodo. Sintoístas todos ellos, aunque muy influidos por el budismo que, a partir del siglo VI, se hibridó con la religión animista original de Japón.

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Llegar hasta estos tres santuarios llamados de Kumano Sanzan fue en un principio privilegio de emperadores. Se les sumarían los aristócratas y samuráis que, desde Kioto, antaño la capital imperial, emprendían esta peregrinación, de más de un mes en aquellos días. La ruta llegó a hacerse tan popular que, incluso cuando Japón se desmembró en infinidad de feudos y viajar se volvió casi misión imposible, hasta un humilde campesino podía obtener el permiso para abandonar su tierra si el objetivo era purificar su alma, expiar sus culpas, y, con suerte, hallar la salvación en esta remota reserva espiritual del país del Sol Naciente.

Para los sintoístas, los dioses se manifiestan en lo más puro de la naturaleza. En cimas y cascadas, ríos, bosques y lagos, como los que abundan en la hoy prefectura de Wakayama. Hacia su interior, las colinas de la península de Kii ofician, además, como el hogar de los difuntos; un plus añadido para las gentes de toda condición que, desde cada esquina de Japón, llevan más de un milenio enfilando hacia esta porción del cielo en la tierra.

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RAMALES DEL CAMINO

Hermanado con el Camino de Santiago, el Kumano Kodo presume junto con él de ser la única ruta de peregrinación del mundo bendecida por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Como en él, tampoco hay un único ramal para alcanzar los santuarios que presiden este otro Camino japonés: el santuario Hayatama Taisha, en la ciudad de Shingu; el santuario Nachi Taisha, junto a la catarata más alta del país en Nachi, y el santuario Hongu Taisha, de Hongu, el más importante y en el que converge la vasta red de senderos del Kumano Kodo.

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ALOJADOS EN UN TEMPLO BUDISTA

Tras 4 días de caminata en soledad casi absoluta por sus sierras, la vía más dura de llegar hasta ellos parte del pueblo sagrado de Koyasan, donde alojarse en alguno de sus más de 100 templos budistas y compartir el día a día de sus monjes. También podría optarse por la ruta Ohechi, que avanza ante espléndidas vistas al Pacífico. O, entre arrozales y bosques de bambú, por la Iseji. La ruta Nakahechi, la preferida antaño por la familia imperial, es hoy la más popular y mejor conservada. Algo así como el Camino Francés, aunque con todas las distancias físicas y emocionales que suponen los arriba o abajo 10.000 kilómetros que la separan de Santiago.

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A su vera no escasean ni los transportes para acarrear de un punto a otro las mochilas, ni puñados de restaurantes y hotelitos, incluidos tradicionales ryokan sobre cuyos tatamis desplegar a la noche el futón y relajarse en los onsen de agua termal que muchos atesoran.

CÓMO LOGRAR LA «COMPOSTELA» JAPONESA

Mientras que para lograr la Compostela basta con haber cubierto a pie o a caballo los últimos 100 kilómetros a la ciudad del Apóstol, las exigencias oficiales del Kumano resultan aún más llevaderas. Sería suficiente con alcanzar sus tres grandes santuarios incluso en coche y haber cubierto, ya sí paseando, las aproximadamente 3 horas por los sembrados del Japón rural entre el Hongu Taisha y Hosshinmon-oji, uno de los mil y un altares que bordean las veredas guiando a los peregrinos.

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FESTIVALES

Pero, de nuevo como en Santiago, lo de menos es llegar. Mucho más enriquecedor, el encuentro con uno mismo que propicia la mística de sus bosques centenarios, de las monumentales puertas torii demarcando en rojo vivo las lindes entre lo profano y lo sagrado, o, de tener la fortuna de coincidir con ellos, los muchos festivales de las aldeas del Kumano.

LOS ÚLTIMOS TRAMOS DEL CAMINO, EN KIMONO

Escondida entre las casitas de madera y los bonsáis de la encantadora Yunomine Onsen sigue abierta la poza termal donde los peregrinos, durante siglos, se han purificado en cuerpo y alma antes de acceder a los santuarios. Allí, para lucir presentables ante los dioses, se pondrían luego sus mejores ropas, tan parecidas a las que hoy se alquilan a la entrada de cada recinto para que, sobre todo las mujeres, recorran de esta imponente guisa los últimos tramos del camino. Ataviadas en kimonos de colores, con sus coquetos andares de geisha sobre empedrados y escalinatas, se dirían una postal de la época Heinan de no delatarlas el palo selfie que las devuelve al siglo XXI.

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Guía práctica

CÓMO LLEGAR

Vuelos sin escala entre Madrid y Tokio, con Iberia a partir de unos 670 € ida y vuelta. Una vez en Japón, hay vuelos domésticos y también una eficaz red de trenes, a mejor precio si se adquiere un pase (japan-rail-pass.es) por la zona por la que se vaya a viajar. Una vez en el país, los caminos de Kumano se encuentran en las prefecturas de Wakayama, Osaka y Mie, en la península de Kii.

DÓNDE DORMIR

En el Kumano son célebres los hoteles con onsen o baños termales y un restaurante de primera. Entre ellos, el Kawayu Midoriya, en Hongu, o el Nagisaya, cerca de Nachi Katsuura. Dado que sus webs solo están en japonés, mejor reservarlos a través de la asociación local Kumano Travel (kumano-travel.com/en/accommodations), con la que, además de alojamientos de todo tipo, pueden contratarse excursiones, recorridos y cualquier servicio que se precise.

GASTRONOMÍA

También la península de Kii hará relamerse a los foodies. Si en la ciudad de Wakayama habrán de probarse sus ramen, que presumen de ser los más sabrosos de Japón, en los restaurantes junto al puerto atunero de Nachi Katsuura aguarda el shashimi más fresco y a precios irrisorios.

MÁS INFORMACIÓN

Camino Kumano, tb-kumano.jp/es, es.visitwakayama.jp y turismo-japon.es, todas ellas con contenidos en castellano.

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