En bici hacia los molinos de Kinderdijk

Si los molinos son uno de los símbolos de Holanda, las bicis no lo son menos. Unos y otras se unen en los recorridos que llevan hasta el conjunto de molinos más famoso de los Países Bajos, los de Kinderdijk, a unos pocos kilómetros al este de Rotterdam. 

Holanda es el paraíso de las bicis, claro que sí. Su excelente infraestructura adaptada, las distancias asequibles, una orografía prácticamente exenta de terrenos elevados, pero también la concienciación y el modo de vida de los holandeses la hacen perfecta para los recorridos de dos ruedas.

Los 15 kilómetros que separan Rotterdam –una de las ciudades más interesantes, animadas y dinámicas de Holanda– de Kinderdijk se saldan en una hora… pedaleando. El camino es bastante sencillo. Desde el centro de la ciudad hay que dirigirse al este, hacia Kralingen y el corredor de Algera, un puente que cruza uno de los afluentes del río Mosa desde los suburbios de Rotterdam hasta la zona de Lekkerkerk. En este momento se deja atrás la ciudad para adentrarse en un paisaje tranquilo y campestre que conduce hasta el pueblo de Krimpen Lekkerkerk. Aquí se coge un ferry para cruzar otro río, el Lek, y llegar al pólder Alblasserwaard, donde se encuentran los molinos de Kinderdijk declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

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Desde la terminal del ferry, la Molenstraat cruza el pequeño pueblo que da nombre a estos molinos y que ha conservado el viejo estilo arquitectónico de la región. En esta calle está la panadería tradicional Stam, que bien merece una parada, como el resto de esta pintoresca aldea. Pero se puede dejar para la vuelta porque los molinos, estando ya a la vista, atraen de manera poderosa. Desde la Molenstraat parten diferentes caminos que conducen hasta ellos a través de diques (Molenkade nederwaard y Molenkade overwaard).

La vista del conjunto de 19 molinos es tan impresionante como su historia, que se remonta a finales del siglo XIII, cuando el conde Florens V convenció a los nobles de Alblasserwaard para construir juntos una red de canales, diques y drenajes que permitieran sacar el agua subterránea y de la lluvia de los pólderes, los terrenos que ya se habían ganado al mar. Esos canales confluían en Kinderdijk desde donde el agua fluye hasta el río cuando la marea baja. Fue un éxito, pero con el tiempo hubo que pensar en un nuevo sistema complementario, ahí es cuando entran en escena los molinos, ya a mediados del siglo XVIII, pues servían para bombear el agua y regular de forma eficaz el nivel de los diques.

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Para comprender el funcionamiento de estas máquinas y saber más sobre su historia se pueden visitar dos de ellos, convertidos en museos: el molino del pólder Blokweer y el molino Nederwaard. En cada uno vivía una familia entera y en este último cuentan cómo era el día a día de una de las que lo habitó, la del molinero Hoek, su esposa y ¡sus trece hijos! La antigua estación de bombeo Wisboom también se puede conocer, pues ahora es el centro de recepción de visitantes.

La excursión hasta Kinderdijk se puede ampliar hasta el atardecer para ver el espectáculo de la puesta de sol entre los molinos y cómo después, en algunas ocasiones, se iluminan de noche. Este lugar también está dentro de algunas de las rutas ciclistas de largo recorrido que hay por todo el país, por lo que se puede completar la excursión con algún día más, adentrándose, por ejemplo, en la que llaman Ruta de los molinos y los prados, que, hacia el norte, recorre el Corazón Verde de Holanda, un área campestre entre Ámsterdam, Rotterdam y Utrech. Los senderos para bicis están perfectamente señalizados y mantenidos, y siguiéndolos se alcanzan ciudades y pueblos tan hermosos como Gouda –la ciudad medieval que da nombre al queso, aunque en ella no se produce ni un gramo–, Bodergraven o Woerten.

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GUÍA PRÁCTICA

Cómo llegar

Según el recorrido que se decida hacer, el punto de partida puede ser Ámsterdam o Rotterdam, a las que se llega desde distintas ciudades españolas en vuelo directo. El recorrido en bici se puede realizar por cuenta propia (un alquiler de bicicleta suele costar entre 9 y 15 € al día) o con empresas especializadas que proponen itinerarios temáticos preestablecidos. Una de las más conocidas es Dutch Bike Tour (dutch-biketours.es), con recorridos de varios días en los que incluyen el alojamiento y transportan el equipaje. Leijnse Tours (leijnse-tours.odoo.com) ofrece excursiones guiadas de medio día a Kirderdijk desde Rotterdam.

Cómo moverse

Holanda es uno de los mejores países para realizar recorridos en bici (hollandcyclingroutes.com). Por todo el territorio hay una extensa red de vías ciclables y señalizadas, que siguen carreteras locales y carriles bicis separados de las vías de tráfico de coches. Dentro de esa red está la llamada LF (Landelijke Fietsroutes), rutas de largo recorrido, pero de las que se puede elegir pequeños tramos y hacer excursiones más cortas de uno o dos días; y las rutas nodales, que van indicando la distancia entre tramos y están todas unidas a través de cruces. Se pueden conseguir fácilmente mapas y guías de estas rutas, y es conveniente llevarlos si se hacen los recorridos largos sin guía. En las grandes ciudades se pueden alquilar bicicletas. Muchos de los puntos de alquiler suelen estar junto a las estaciones de tren.

Dónde dormir

Los recorridos de varios días que ofrecen algunas empresas especializadas suelen incluir el alojamiento. Si no, muy buenas opciones son: el nhow Hotel (nhow-rotterdam.com), en Rotterdam, un cuatro estrellas donde el confort se conjuga con el diseño, el arte y la arquitectura vanguardista. El New York (hotelnewyork.nl), también en Rotterdam, es otro de los iconos de la ciudad. Muy cerca de Kinderdijk y sus molinos, pero en la orilla opuesta del río, en Lekkerkerk, está el De Witte Brug (hoteldewittebrug.nl), una antigua granja en la campiña holandesa convertida en hotel de 49 habitaciones. En Woerden, el hotel boutique Stads Hotel Woerden (stadshotelwoerden.nl) ofrece 25 fabulosas habitaciones, todas diferentes entre sí.

Dónde comer

En Rotterdam, en Op het Dak (ophetdak.com), un restaurante ubicado en la azotea de un edificio de seis plantas, donde se ha instalado el mayor huerto urbano de toda Europa. En Kinderdijk, en el Grand Café Buena Vista (grandcafebuenavista.nl), un restaurante cercano a los molinos, con propuestas sencillas pero sabrosas. En Woerden, Van Rossum (stadshotelwoerden.nl), el restaurante del Stadshotel Woerden es toda una experiencia culinaria.

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