Fin de semana en Hamelín… una villa medieval de cuento

Todo en esta ciudad recuerda al flautista y su famosa leyenda, llevada a cuento por los Hermanos Grimm y que con los años se ha convertido en uno de las historias más famosas. Una leyenda que ha sido capaz de hipnotizar a tantas generaciones como el propio flautista hipnotizó a las ratas que se llevó al río. Sigamos sus pasos durante un fin de semana y dejémonos llevar por los recovecos de esta encantadora villa medieval de la Baja Sajonia alemana.

Antes de la cita con el flautista y con buena luz, lo mejor es darnos una vuelta por las pintorescas calles de esta ciudad alemana, ya que la ciudad tuvo la fortuna de no haber sufrido daños devastadores durante la Segunda Guerra Mundial, lo que nos permite admirar la mayoría de sus edificios todavía en todo su esplendor. Las calles Neue Markstrasse y Alte Markstrasse exaltan la riqueza de la época dorada de la ciudad -siglos XV y XVI- y han sido generosamente reproducidas al detalle por pintores de todas las épocas. Si se te ocurre la idea de decorar algún rincón de su casa con una estampa costumbrista de una típica ciudad alemana, estás en la ciudad ideal, porque en algunas galerías de arte tienen cuadros y grabados de calidad realizados por artistas actuales. 

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Muchas casas tienen pintado en su impecable dintel los datos de a quien perteneció, quien la construyó, y la fecha de su edificación, lo que permite comprobar la edad de cada edificio (se leen datas tan antiguas como 1515), así como su utilidad. En la calle Osterstrasse, arteria principal de Hamelín, se encuentran dos casas renacentistas dignas de mención: la Stiftsherrenhaus y la Leisthaus. La primera luce una fachada que podríamos calificar (salvando las distancias) como la versión medieval de una moderna construcción de acero y vidrio de hoy en día… por sus grandes ventanales. La segunda luce una exquisita fachada perfectamente restaurada que muestra figuras en relieve policromadas, y alberga la colección permanente del Museo Hameln (museum-hameln.de), donde se narra la historia de la fábula del flautista y algunas curiosidades.

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Seguimos por la Osterstrasse. Allí podemos ver las ratitas de bronce que están incrustadas en el suelo sobre algunos de los adoquines del empedrado de la calzada, y que nos indican el camino que siguieron los niños que desaparecieron...

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SITIOS CON HISTORIA

En nuestro paseo callejero llegamos a la Bungelosenstrasse (o ‘la calle sin sonido’). Esta calle fue el último sitio por donde pasó la comitiva del flautista con los niños el 26 de junio de 1284. Todos los lugareños saben que en dicha calle no se puede tocar ningún instrumento, ni cantar, ni reír… en memoria de los desaparecidos. En la esquina de esa misma calle con Osterstrasse, se encuentra la Rattenfängerhaus (rattenfaengerhaus.de) o ‘La Casa del Cazador de Ratas’, uno de los edificios imprescindibles de la ciudad para visitar por fuera y también por dentro, porque es una especie de museo de curiosidades de la familia propietaria: tallas en madera, cuadros, antigüedades… Hoy en día es un magnífico restaurante donde podremos comer platos tradicionales alemanes: sopa de calabaza, salchichas, pretzels, y su genuina especialidad: ‘colas de rata’, un potentísimo guiso que tiene de todo (excepto rata). Por la ‘generosidad’ del plato, recomendable que sea al almuerzo… y no para cenar.

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Para hacer la digestión sigamos con el paseo. Otro edificio histórico es la Hochzeitshaus –es decir: Casa de Bodas (aunque nunca se haya casado nadie en el edificio)– situado en la Marktkirche. Esta casa es emblemática por dos motivos: porque es un magnífico ejemplo de arquitectura estilo weser renaissance; y porque allí se encontraba la farmacia de Friedrich A. Sertürner, el descubridor de la morfina, que trabajó allí hasta su muerte en 1841. En la fachada del edificio está el carillón que tres veces al día recuerda la figura legendaria del flautista en un carrusel girante que aparece al abrirse una ventana de metal. Los horarios son: a las 13:05, 15:35 y 17:35 horas. 

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EL FLAUTISTA EN PERSONA

Una vez al día se puede ir al encuentro del ‘verdadero’ flautista cazador de ratas. Se trata de hacer una visita guiada por el casco antiguo donde el personaje de cuento hechiza de nuevo a las masas con su música y sus historias. En el entretenido recorrido destaca la subida a la torre de Nicolaikirche, porque la panorámica que se contempla desde lo alto es la planta de una ciudad medieval casi sin modificaciones. En el interior de la iglesia también se encuentra una colorida vidriera con la imagen del flautista, que es una recreación de la que ya existía en el Medievo.

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Si viajamos con niños no nos podemos perder las representaciones teatrales que tienen lugar en el Am Markt, la plaza grande de Hamelín, porque para demostrar el cariño que este lugar tiene a los ratones, la ciudad cuenta con su propio musical: Rats

En la función, un grupo de niños disfrazados de ratón escenifican su partida de la ciudad guiados por El Flautista y su misteriosa música. La comitiva va arropada por actores vestidos con trajes históricos. Las representaciones tienen lugar cuando el tiempo primaveral anuncia su llegada a la ciudad, que suele ser en mayo, y se mantiene hasta finales del verano. La temporada de este año está prevista que comience el 29 de mayo. 

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El recorrido continúa por la calle Backerstrasse, donde nos encontraremos con todo tipo de tiendas, restaurantes, terrazas… y donde continuaremos contemplando magníficos edificios. Al final de la calle llegamos a la orilla del río Weser. Tenemos que ir hasta el puente donde en lo alto de la pasarela peatonal está instalada una llamativa escultura dorada que representa –¡cómo no!– un gran ratón… 

Y ya solo nos queda elegir el souvenir que nos gustaría llevarnos a casa, que por supuesto será una rata. Las podemos encontrar en cualquier tienda, y de cualquier forma, tamaño y material… incluso hay panecillos en forma de ratón. Feliz cuento.

Panecillos-con-forma-de-ratonVER GALERÍA

GUÍA PRÁCTICA

CÓMO IR

Hamelín se encuentra a 50 km. de Hanóver, capital del estado de la Baja Sajonia. Desde allí lo mejor es coger el tren S-Bahn.S5, que tarda 45 minutos en llegar a Hamelín. Una vez llegados, se puede ir andando hasta el centro, la ciudad no es especialmente grande. Hay vuelo diario a Hannover con Brussels Airlines, con escala en Bruselas.

DÓNDE DORMIR

En el Hotel zur Krone (hotelzurkrone.de), ubicado en la peatonal Osterstrasse, con habitaciones abuhardilladas muy coquetas. En el Historik-Hotel Christinenhof (hotel.de/Historik-Christinenhof‎) tienen a gala preparar un desayuno excepcionalmente sofisticado, a base de huevos orgánicos, mermeladas caseras, miel de su propia apicultura y zumo de manzana de su huerto. Todo muy sano.

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