Bled, el lugar más bonito de Eslovenia

Eslovenia es todavía un gran desconocido. Y eso que está en un entorno privilegiado: al otro lado de las costas adriáticas italianas, bajo los Alpes austriacos y sobre el litoral de Croacia. Tan variado es como sus múltiples influencias y, aun así, exclusivamente esloveno.

Pero es que, además, Eslovenia es un lugar tranquilo. Y símbolo de esa tranquilidad, pero, sobre todo, de su belleza, es Bled. En realidad, lo que parece de cuento es su lago glaciar a la sombra de los Alpes Julianos y su pequeña isla, coronada por una iglesia que tiene tras de sí una leyenda conmovedora. El paisaje resulta espectacular y el islote parece colocado ahí como por arte de magia.

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Para disfrutar del lago y llegar a la que es la única isla eslovena hay que subirse a una de esas embarcaciones de remo tradicional llamadas pletnas, que, desde hace siglos, manejan los pletnarjis. Una vez desembarcados, el esfuerzo consiste en subir a pie los 99 escalones de piedra que ascienden a la iglesia de la Asunción de la Virgen para tocar su campana, la misma que fue mandada hacer por el mismísimo Papa en el siglo XVI –la anterior se hundió en una tormenta y permanece bajo las aguas– y pedir un deseo.

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La imagen más bonita del conjunto y también de los picos alpinos que lo rodean se tiene desde el castillo volcado al lago y situado sobre una roca. Una fortaleza del siglo XII que hoy tiene vida, porque acoge un museo –que incluye una imprenta manual tradicional, la herrería y la bodega–, un restaurante y, en los meses estivales, se hacen actividades como torneos de tiro con arco o visitas teatralizadas.

Pero en Bled también se impone dar un paseo en coche de caballos alrededor del lago. O abandonarse a los beneficios de las aguas termales que manan en la parte noroeste y abastecen a las piscinas de los hoteles de Bled. Así es, principios del siglo XX o antes, cuando su balneario fue lugar de descanso para la aristocracia europea. La tranquilidad sigue imperando hoy en día.

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OTRAS COSAS QUE HACER EN BLED

Probar el kremma rezina

El sabor más conocido de Bled. Porque dulce es este pastel de crema y hojaldre que se sigue preparando en el lugar desde hace más de 60 años.

Ver la garganta de Vintgar.

Un desfiladero de 1,6 kilómetros de largo, salvado con puentes de madera y galerías, a lo largo del cual se admiran cascadas, pozas y rápidos entre una cerrada vegetación

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Descubrir los Alpes Julianos

Pasar por el Centro de información Triglavska roza de Bled donde puedes recabar información sobre los caminos de montaña más bonitos que discurren por los Alpes Julianos, incluido el Parque Nacional de Triglav. En este espacio, imprescindible es visitar el lago Bohinj.

Cómo llegar

Los aeropuertos más cercanos a Bled son los de Liubliana, a 47 kilómetros, y el de Trieste (a 83), conectados con España aunque no con vuelos directos.

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