Las islas soñadas de Tailandia, una escapada para salir de la rutina

Cuando se siente la necesidad de darse una alegría, las islas tropicales aparecen en la imaginación como una solución tentadora. Algún día hay que hacer realidad el sueño de cambiar la oficina por la playa y poner rumbo a ellas. De noviembre a febrero es la mejor época.

by hola.com
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Tailandia tiene 2.500 kilómetros de costa, y buena parte de ella ofrece playas arenosas, bahías escondidas, calas tranquilas e islas idílicas, por lo que las posibilidades de unas vacaciones bajo el sol son casi ilimitadas. Phuket es la isla más grande de Tailandia y la primera que se desarrolló como un gran destino turístico internacional. Aunque muchas de sus playas están completamente dedicadas al turismo internacional, buena parte del interior es verde, con montes cubiertos por bosque tropical. Phuket tiene sus propios atractivos, pero también es una estupenda base para recorrer la zona, sobre todo la bahía de Phang Nga, salpicada de islas con un peculiar paisaje de formaciones de rocas calcáreas de belleza deslumbrante.

La bahía de Phang Nga es espectacular y adquirió fama mundial al servir de escenario a una de las secuencias más soberbias de la película El hombre de la pistola de oro, cuando James Bond acude al entonces remoto escondrijo del malvado Scaramanga. En esta zona hay decenas y decenas de islas e islotes que brotan como por arte de encantamiento en este mar de aguas transparentes que parece tomar siempre el color de las piedras preciosas: aguamarina, turquesa o esmeralda. Los mogotes -algunos de hasta 300 metros de altura- y pináculos, que cuando se ven tierra adentro son un curioso fenómeno geológico, forman, al unirse al mar, un espectáculo bellísimo. Estas formaciones rocosas se han creado después de un larguísimo proceso de erosión y disolución química producido por el agua de la lluvia tierra adentro, pero más tarde, cuando subió el nivel del agua -hace unos 12.000 años-, algunas de estas montañas se convirtieron en islas.

En una excursión se puede llegar a Khao Tapu -la Roca del Clavo- y a Tham Nak -la Cueva del Naga-, con sus estalagmitas que parecen serpientes, o pasar debajo de ese arco de piedra que es Tham Lod. Y, por supuesto, hay que llegar a Khao Ping Gan, la Roca Colgante que todo el mundo conoce como la isla de James Bond. Otra opción es pasar por Khao Machu -la Roca Pintada-, para ver pinturas que representan hombres, animales (elefantes, peces, monos) y algunos objetos de difícil identificación que, según los guías, afirman que tienen más de 3.000 años de antigüedad.

Un lugar curioso es Koh Panyi, el islote formado por un inmenso bloque vertical de piedra calcárea a cuyo pie se agrupa un poblado de pescadores. Hay unas decenas de casas que en realidad son palafitos, viviendas construidas sobre pilotes que se colocan sobre el agua. Al acercarse, los viajeros tienen la impresión de estar recorriendo un manglar artificial, una copia reducida de los naturales que tanto abundan en esta costa. Koh Panyi está habitada por musulmanes, y la mezquita blanca con su cúpula verde es el edificio más destacado del pueblo.

Otro lugar especialmente hermoso de la región es Phi Phi, dos islitas que tienen algo de espejismo: precipicios de centenares de metros de altura que se hunden en el mar, lomas que se cubren de un espeso terciopelo verde y playas acogedoras. Phi Phi Leh, la más pequeña, está deshabitada y parece una especie de fortaleza rocosa de altas murallas que caen a pico. La playa, con Leonardo DiCaprio, se rodó en este enclave privilegiado.

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Hay muchas más islas en otras regiones de Tailandia que hay que seguir descubriendo. Koh Lanta, en la zona de Krabi, forma parte de un pequeño archipiélago de 52 de las cuales solo 12 están habitadas. Al otro lado de la península, en el mar de China Meridional, Koh Samui es también uno de los grandes destinos turísticos, una isla tan pequeña que se puede ver el mar casi desde cualquier parte. La vecina Koh Phangan ofrece ahora el aspecto que tuvo Koh Samui hace veinte años y Koh Tao, más alejada todavía, espera a los que disponen de más tiempo y ganas de conocer lugares más aislados.

Al otro extremo del golfo de Siam, cerca ya de la frontera con Camboya, surgen más islas paradisíacas: Koh Chang es la segunda en extensión del país, y su interior está protegido como parque nacional. Muy cerca, Koh Kood es el nuevo paraíso que espera ser descubierto por aquellos que quieren escapar de todo y refugiarse, con todos los lujos, en el fin del mundo.

GUÍA PRÁCTICA

Cómo llegar
Thai Airways vuela varias veces por semana entre Madrid y Bangkok. Desde Bangkok hay diferentes posibilidades en busca de sol y playa. Thai Airways, Bangkok Air y Air Asia ofrecen conexiones a los destinos playeros más importantes, como Phuket, Samui y Krabi. También hay vuelos directos entre Krabi y Samui. Desde Bangkok hay servicios de autobuses de lujo para recorrer toda Tailandia.

Cuándo ir
El clima es tropical. La época de más calor es de marzo a mayo y la época de lluvias es de marzo a noviembre, aunque suele llover solo por las tardes y las noches. En general, los mejores meses para viajar a Tailandia son de noviembre a febrero, aunque se puede disfrutar perfectamente todo el año.

Cómo moverse
En los destinos turísticos es muy fácil contratar excursiones para visitar lugares cercanos o comprar vuelos a otras partes de Tailandia. Lógicamente, desde Phuket o Krabi hay que explorar la bahía de Phang Nga, con sus islotes de apariencia imposible. De Phi Phi Don salen excursiones todos los días a Phi Phi Leh

Dónde dormir y comer
En las islas de Tailandia hay una inmensa cantidad de buenos alojamientos, con una buena relación calidad-precio si los comparamos con los de Europa. En una estancia en la playa lo más conveniente es hacer las comidas en el propio hotel. Pocos hoteles del mundo pueden ofrecer un emplazamiento más hermoso que el Rayawadee, entre precipicios, playas deslumbrantes y la vegetación exuberante del Parque Nacional Marino de Krabi. También espectacular, en Phuket, el Banyan Tree Spa Sanctuary-Phuket Spa Resort. En Koh Kood, la cuarta isla más extensa de Tailandia, destaca el Soneva Kiri, el último resort de la cadena Soneva, que eleva el lujo y la sostenibilidad a niveles poco vistos hasta ahora. Dispone de 29 villas con piscina privada en una bahía escondida. El acceso es en vuelo privado desde Bangkok, de una hora de duración, al que sigue un recorrido de dos kilómetros en lancha.

No dejes de…
Las islas tailandesas son un buen lugar para tumbarse en la playa, pero también hay muchas actividades. Los masajes y tratamientos de belleza son una oferta clásica de los hoteles de lujo. La zona es un paraíso para submarinistas, pero también se disfruta en la superficie nadando con unas gafas y un tubo. Los mogotes rocosos son muy atractivos para los escaladores.

Más información
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