Rincones secretos de Santorini

Para muchos es la isla más embrujadora de Grecia, y para no pocos figura también entre sus favoritas del planeta entero. Santorini es una sabia alianza entre el hombre y la naturaleza. Fue del fuego y hoy lo es del mar y del viento, y está sembrada de pueblitos sublimes que se desparraman por las paredes de sus acantilados volcánicos. Te la vamos a descubrir.

by hola.com Los fenicios la conocían como “Kalisti”, la hermosísima, y eso que sus navegantes no podían entonces ni imaginarse lo encandilador de los pueblitos de postal que, con el tiempo, irían espolvoreando de blanco las pendientes de sus renegridos acantilados volcánicos. Cuando uno se le arrima por mar, la isla despliega a la vista sus hechuras en forma de media luna, con sus preciosos pueblos coronando el tajo de paredes a la vertical que caen en picado sobre el mar.

Hace tres mil y pico de años, una monumental erupción acabó con la civilización de la antigua Thera, dando origen al mito de la Atlántida que ya narrara Platón en sus Diálogos, en los que cuenta de una avanzada cultura protegida por Poseidón cuyo esplendor se tragaron para siempre las aguas tras un apocalíptico cataclismo. Mito o realidad, de lo que parece no haber duda es de que, alrededor del 1500 a.C., la mitad de Santorini se hundió en el mar, resultando de ello esa morfología tan particular de la que es dueña y señora.

El único pero que puede ponérsele a esta ‘niña mimada’ del archipiélago de las Cícladas es el exceso de admiradores que cada verano acude a presentarle sus respetos. Llegados en ferrys o en grandes barcos de crucero, auténticos tropeles ascienden en teleférico, en burro-taxi o los más valientes a pie, desde el puerto hasta su capital, Firá, en busca de los rincones más fotogénicos –que son tantísimos– de su enrevesado entramado oriental. Un conjunto adornado de encaladas casitas cúbicas al filo del abismo, de cúpulas azules y molinos, y de cuevas y tabernas que, en verano, los paisanos les ceden a los turistas.

Ninguno se perderá tampoco Oia, uno de los pueblos más bellos del Mediterráneo entero, y también de los más famosos gracias a sus despampanantes puestas de sol. Pero quienes tengan el acierto de dedicarle más días a Santorini sabrán sacarle todo su jugo dejándose caer por el pueblito escalonado de Pyrgos, por las casas señoriales de Mesaria y las recónditas tabernas de pescadores del recoleto puertito de Armeri; por la playa de arenas negras de Perivolos o su increíble playa Roja, o por el recinto arqueológico de Akrotiri, en el que se descubrieron sepultados por la lava los restos de un asentamiento minoico destruido por la gran explosión.

Y, cómo no, también por ese auténtico mirador sobre la caldera que resultó del cataclismo y que despacha unas vistas de infarto desde el pueblito de Imerovigli. Es de aquí desde donde puede emprenderse una preciosa caminata de unas dos horas hasta Oia, al borde casi del acantilado. Y es también por semejante escenario donde se esconden de las hordas estivales muchas de las celebrities que eligen Santorini. Desde Versace, Gaultier o Moschino, hasta Harvey Keitel o Hugh Jackman se alojaron en algunas las villas de ese secreto a voces que es el The Tsitouras Collection.

No es este el único refugio de la isla para viajeros exquisitos. También frente a frente con la caldera, asomados al precipicio que dejó el hundimiento del volcán, el estilosísimo Chromata Hotel y el exclusivo Santorini Grace; a las orillas de Megalohori, el Vedema Resort, cuyas construcciones se arraciman alrededor de una bodega del XVII o, en los acantilados de Oia, la arquitectura de un blanco cegador del también selectísimo Mystique y el hiper chic Kirini; ambos fieles al estilo y la cadencia de las Cícladas.

GUÍA PRÁCTICA

Cómo llegar
Iberia opera vuelos directos de Madrid a Atenas a partir de unos 230 € en verano, y Vueling desde Barcelona, a partir de unos 150 €. Con Olympic Airways y Aegean Airlines se puede volar a Santorini desde Atenas y desde otras islas como Mykonos, Creta o Rodas, y también se puede llegar desde muchas de ellas en barcos y ferrys. Desde Atenas la travesía dura entre cuatro y ocho horas.

Moverse por la isla
Se puede optar por desplazarse en taxi –que a menudo se comparten–, autobuses o alquilar un coche. A través de Avis es posible reservar uno para tres días en verano a partir de unos 120 €.

Viajes organizados
En cualquier agencia pueden contratarse tanto circuitos por la Grecia continental con unos días al final en Santorini, como estancias sólo en la isla, o los muchos cruceros que recalan en verano por las Cícladas, con parada obligada en esta isla. Viva Tours ofrece, desde 817 €, los vuelos desde España, dos noches en Atenas y cuatro en Santorini en hoteles de cuatro estrellas, así como los traslados en ferry hasta la isla. Las agencias especializadas en escapadas de lujo Viajes Upperclass y Atlántida Viatges proponen una exquisita selección de hoteles para instalarse en Santorini.

Mejor época
De abril a noviembre, evitando si es posible las vacaciones de verano ya que la isla se pone a rebosar de visitantes e inevitablemente pierde algo de su magia.

Dónde dormir
Entre los hoteles más exclusivos de la isla, en ubicaciones además espectaculares, The Tsitouras Collection, con sus villas alrededor de una mansión de 1780 repleta de antigüedades, Mystique, con apenas 18 villas y suites y una piscina infinity-pool de escándalo; Chromata Hotel, con otra piscina realmente espectacular suspendida del acantilado; el también de lo más romántico Santorini Grace Hotel, el medio centenar de villas y suites del Vedema Resort o el estilosísimo Kirini, con el sello Relais&Châteaux.

Dónde comer
Entre los más reputados de la isla, el Papagalos, en Oia, con cocina griega innovadora; también en Oia, el elegante 1800, en una mansión neoclásica, o el recientemente trasladado a su nueva ubicación y famosísimo Selene, en Pyrgos.

No te pierdas
La excursión en velero por las islas del interior de la caldera del volcán –aún activo–, con baño incluido en sus calientes aguas y posibilidad de combinarlo con un buen plato de pescado en la preciosa y muy auténtica islita vecina de Thirassia.

Más información
Oficina de Turismo de Grecia y en Turismo de Santorini.

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