Prepara tu vestido, la boda es en Teruel

¿Hace mucho que no vas de boda? Pues en la capital aragonesa desde hoy y hasta el próximo domingo se va a celebrar la más romántica que puedas imaginar. Saltimbanquis, fakires, música, baile, torneos y hasta un mercado medieval animan esta fiesta que recuerda la gran historia de amor que ha llevado el nombre de la ciudad por todo el mundo.

by hola.com

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Aferrada como lleva la ciudad aragonesa a la historia de los Amantes desde hace siglos, qué mejor excusa que hacer de este episodio una gran fiesta. Pues ha llegado el día. A lo largo de este fin de semana, próximos a la romántica festividad de San Valentín, y como por arte de magia, las frías calles de Teruel se transforman en un gran decorado medieval y se llenan de gente para participar en las Bodas de Isabel de Segura. Prepara tu traje porque nos vamos de boda.

Aquí la sorpresa salta en cada rincón, pero sobre todo en las callejuelas del casco antiguo, con la plaza porticada del Torico y el entorno de sus iglesias mudéjares como centro. Si en una esquina uno se topa con un rey, en la siguiente es un bufón el que te cede el paso. Y no te extrañe si es un mendigo el que se sienta a tu mesa en una taberna o un caballero templario te invita a montar en su caballo para dar un paseo. Estas escenas que parecen sacadas de un libro del siglo XIII también se hacen realidad estos días en las calles de Teruel, donde las jaimas y las hogueras invaden el centro histórico y parte del Ensanche. Las paradas para tomar aliento hay que hacerlas en los bares y restaurantes, que brindan menús confeccionados exclusivamente para la ocasión: pucheros de garbanzos, sopas de la época…

Si alguien tenía duda de que Teruel existe, estos días bien queda demostrado, y no sólo por el valioso y reconocido conjunto mudéjar que posee, elevado a la categoría de Patrimonio de la Humanidad, también porque la ciudad se llena de gente, y con ella la alegría y la animación llega a todos los rincones. Hay torneos medievales en la plaza de toros, escenas de la leyenda, bailes, conciertos, representaciones, demostraciones y, por supuesto, el mercado medieval, con sus 200 puestos, en el que habrá que hacer acopio de un buen puñado de manjares y baratijas.

Con este montaje la ciudad sigue añadiendo capítulos a la que es una de páginas de amor más bellas de la historia. Un drama romántico que, impregnado de leyenda, comenzó en el siglo XIII. Por aquel entonces en Teruel vivían dos familias nobles e influyentes: Seguras y Marcillas. Hija de la primera era Isabel y descendiente de la segunda Juan (también conocido por Diego), cuya temprana amistad se convirtió pronto en amor. Fuese por las frecuentes desavenencias entre familias rivales o por diferencia de caudales, parece ser que el joven no era del agrado de la de su amada, lo que le obligó a buscar fortuna en tierras lejanas llevándose el compromiso de casarse con ella si regresaba cargado de dinero antes de que pasaran cinco años.

Tras tomar parte en múltiples batallas, el mismo día en que se cumplía el plazo, Juan volvió lleno de gloria y riquezas. Pero su destino le tenía preparado un duro golpe. A las puertas de la ciudad, el ambiente festivo y el sonido de campanas celebraban que Isabel de Segura acababa de desposarse con Pedro Fernández de Azagra, hermano del señor de Albarracín y hombre de posibles.

Diego, que no acababa de creer lo que estaba pasando y en un intento de recuperar lo perdido, le pidió un beso a su enamorada, pero ella, casta y obediente a la voluntad de sus padres, se lo negó. Al entender el joven Marcilla que su corazón nunca más podría latir para Isabel, prefirió detenerse para siempre y allí mismo cayó desplomado.

La leyenda relata que la noche se convirtió en alboroto y, al día siguiente, las campanadas de boda trocaron sus tañidos de alegría por el toque de difuntos. A la infortunada amante, en el delirio del amor perdido y condenada a vivir con quien no amaba, los pies le llevaron hacia el funeral de su amado. Y fue allí, al contemplarle, cuando, tras rozar aquellos labios a los que había negado horas antes un beso, expiró abrazada a su cuerpo.

Como eterna memoria de aquel amor, los amantes fueron enterrados juntos en la misma iglesia donde aconteciera tan dramático suceso. Con las manos sin rozarse y con una serenidad profunda, las estatuas yacentes de alabastro esculpidas por Juan de Ávalos bajo las que reposan hoy las momias en un nuevo mausoleo son la imagen que mejor define la universal historia. Una visita imprescindible antes de abandonar esta ciudad elevada sobre un cerro a orillas del Turia que sigue hoy proclamando a los cuatro vientos la gran historia de amor de la que fue testigo y que invita a seguir descubriendo muchas otras cosas que guarda: su senda modernista, su parque-museo Dinópolis, pero, sobre todo, su huella mudéjar.

Más información
Turismo de Teruel
Fundación Amantes de Teruel

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